Ganar el oro olímpico es un logro, pero para algunos atletas, la victoria no termina en el podio. Este año, 2026, la esquiadora estadounidense Breezy Johnson nos recordó que el rendimiento atlético también puede ser sinónimo de visibilidad, representación y orgullo propio.
Una medalla de oro que pasa a la historia
En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, Breezy Johnson ganó el oro en esquí alpino con el equipo estadounidense. Tras temporadas marcadas por lesiones y un regreso gradual a la competición, alcanzó la cima de su deporte con fuerza y determinación. Esta victoria es histórica: se convirtió en la primera atleta estadounidense abiertamente LGBT en ganar el oro para Estados Unidos en estos Juegos.
Para ella, sin embargo, esta medalla representa más que una simple actuación cronometrada. También transmite un mensaje. En una entrevista con CBS News , la campeona explicó que el éxito deportivo no puede separarse por completo de la representación. En un mundo aún dominado en gran medida por modelos heterosexuales, ver a una campeona mostrar abiertamente su orientación (bisexual) es un cambio radical. Su éxito transmite un mensaje claro: se puede estar en la cima, con talento, ambición y ser completamente uno mismo.
Una salida reflexiva
Breezy Johnson se declaró bisexual públicamente en noviembre de 2022, una decisión que describió como "cuidadosamente meditada". En su opinión, este anuncio fue tanto una decisión personal como una responsabilidad colectiva. Cree que los jóvenes atletas merecen poder identificarse con diversos modelos a seguir. Verse reflejados en un campeón que habla abiertamente de su orientación sexual puede ayudar a romper la sensación de aislamiento que algunos aún sienten. Su mensaje es simple y contundente: el éxito no tiene una sola cara, un solo perfil ni una sola orientación.
Al compartir su historia, no intenta reducir su identidad a su orientación sexual (bisexual). Al contrario, Breezy Johnson demuestra que un atleta puede ser multifacético: fuerte sobre el esquí, vulnerable a veces, comprometido, cariñoso y ambicioso. Nunca te define una sola etiqueta.
Ver esta publicación en Instagram
Deporte y sociedad: límites porosos
La declaración del esquiador se produce en un contexto estadounidense donde los derechos de las personas LGBT, en particular de las personas transgénero en el deporte escolar, son objeto de un intenso debate político. Sin adoptar una postura partidista, Breezy Johnson nos recuerda que el deporte no existe en el vacío.
Según ella, afirmar la propia orientación no significa convertir cada raza en una plataforma para el activismo. Simplemente significa reconocer que vivimos en una sociedad, con sus tensiones y cambios. También elogió a otros atletas que se pronuncian sobre estos temas, como la patinadora artística Amber Glenn. Su enfoque sigue centrado en la autenticidad: se puede aspirar a la excelencia sin dejar de ser fiel a uno mismo.
Vida personal y visibilidad: ninguna contradicción
Unos días después de su medalla de oro, Breezy Johnson compartió un momento íntimo: la propuesta de matrimonio sorpresa de su pareja en la meta de una carrera de Super-G. Las imágenes circularon ampliamente, acompañadas de mensajes de felicitación, en particular de Lindsey Vonn, e incluso una reacción divertida de Taylor Swift.
Algunos se habrán preguntado: ¿cómo se puede conciliar una declaración bisexual con una relación heterosexual? La defensora reiteró una verdad fundamental que aún se malinterpreta con demasiada frecuencia: la bisexualidad describe una orientación, no la naturaleza exclusiva de una pareja en un momento dado. Ser bisexual no altera la validez de su relación. Al explicarlo públicamente, ayuda a aclarar estos conceptos y a desmentir malentendidos.
Más allá de las medallas, la trayectoria de Breezy Johnson demuestra que la excelencia y la autenticidad pueden ir de la mano. En una disciplina tan exigente como el esquí alpino, donde la presión para alcanzar el éxito es inmensa, afirmar la propia orientación (bisexual) también requiere valentía. Su mensaje trasciende las pistas de nieve: todos deberían poder desarrollar una carrera deportiva sin comprometer su orientación sexual.
