¿Y si nuestra postura revelara nuestro carácter? Tras analizar a 100 personas divididas en cuatro tipos posturales principales, investigadores han descubierto una fuerte relación entre la postura corporal y los rasgos de personalidad.
Los extrovertidos se mantienen erguidos, los introvertidos se retraen.
El 96 % de las personas con una postura ideal (espalda recta, pelvis alineada) y el 83 % de quienes presentan cifosis-lordosis (curvatura lumbar acentuada) parecen extrovertidas. Estos perfiles suelen proyectar una imagen de confianza, con una pelvis ligeramente adelantada y una lordosis natural, una postura frecuentemente asociada con la seguridad en uno mismo.
Por el contrario, los perfiles de espalda hundida (pelvis inclinada hacia atrás) y plana se encuentran más comúnmente en personalidades introvertidas, lo que refleja una postura corporal más cerrada.
La pelvis, un posible indicador de seguro
En las personalidades extrovertidas, la pelvis suele permanecer erguida o ligeramente inclinada hacia adelante, lo que acentúa la curvatura lumbar y da una impresión de energía. Las personalidades más introvertidas suelen adoptar una postura cerrada: abdominales contraídos, hombros encorvados y cabeza inclinada hacia adelante, una configuración que puede provocar tensión en la espalda o el cuello con el tiempo. Mantener una postura antinatural durante períodos prolongados requiere un mayor esfuerzo muscular, lo que puede explicar algunos dolores recurrentes.
El efecto de las poses de poder
Algunas investigaciones sugieren que mantener una postura dominante (pecho abierto, brazos extendidos) durante unos minutos puede alterar temporalmente ciertos marcadores hormonales, con un aumento de testosterona y una disminución de cortisol, la hormona del estrés. Esta postura a veces se asocia con mayor confianza y mayor iniciativa.
Por el contrario, una postura cerrada tiende a reforzar sentimientos de ansiedad o inhibición.
El estrés y las emociones también moldean la postura
La postura corporal suele reflejar el estado emocional. Los hombros abiertos y la espalda recta suelen asociarse con confianza, mientras que los hombros encorvados pueden transmitir mayor reserva o timidez.
El estrés crónico también puede exacerbar una mala postura y crear un ciclo difícil de romper: la contracción muscular causa dolor, este dolor altera la postura y esta postura degradada puede a su vez influir en la autopercepción.
Para algunas personas extrovertidas, adoptar una postura erguida puede mejorar la autoestima, el estado de ánimo y los niveles de energía. Sin embargo, para las personas más introvertidas, mantener una postura demasiado forzada puede provocar fatiga muscular o malestar postural.
En resumen, una postura abierta y segura suele estar asociada a reacciones fisiológicas relacionadas con la confianza y la energía, mientras que una postura cerrada mantiene más fácilmente el cuerpo en un estado de contracción muscular, a veces fuente de tensión o dolor.
