Mucha gente golpea el suelo con los pies instintivamente al sentarse. Este gesto automático, a menudo inconsciente, despierta curiosidad. ¿Por qué lo hacemos? Averigüémoslo.
Un reflejo vinculado al cuerpo y la mente.
Dar golpecitos con los pies, mover las piernas o sacudirlas mientras se está sentado puede reflejar varias necesidades internas. Psicológicamente, este gesto suele ser una forma de liberar la tensión acumulada, un reflejo contra el estrés o el nerviosismo. Según un psicólogo , a veces también sirve como válvula de escape y ayuda al cerebro a regular el exceso de energía o a mantener la concentración. Algunas personas tienen un sistema nervioso más sensible y buscan mantener cierto nivel de alerta o evitar la somnolencia o el aburrimiento. Este movimiento se convierte entonces en un hábito, una respuesta automática a la que ya ni siquiera prestamos atención.
Raíces profundas en nuestros reflejos arcaicos
A un nivel más fisiológico, este reflejo de movimiento puede vincularse con reflejos arcaicos presentes desde el nacimiento. Por ejemplo, el reflejo de prensión plantar en los recién nacidos provoca la contracción de los dedos al estimular la planta del pie. Este reflejo automático, vestigio de nuestra evolución, generalmente desaparece en los primeros meses de vida, pero ilustra cómo ciertas reacciones de las extremidades inferiores están profundamente arraigadas en nuestro sistema nervioso.
Un gesto natural para favorecer la circulación.
Desde un punto de vista práctico, mover los pies al estar sentado también favorece la circulación sanguínea. El flujo sanguíneo al corazón se facilita gracias a las contracciones musculares asociadas con los movimientos repetitivos de los pies. Por lo tanto, golpear los pies también puede combatir el estancamiento sanguíneo y prevenir sensaciones desagradables como hormigueo o entumecimiento.
¿Cuándo debes preocuparte?
En la mayoría de los casos, este reflejo es inofensivo y no daña a la persona ni a quienes la rodean. Sin embargo, si este movimiento se vuelve excesivo, interfiere con el sueño o la concentración, o se acompaña de dolor, puede ser útil consultar a un especialista. En ocasiones, este comportamiento indica trastornos como el síndrome de piernas inquietas.
En resumen, este simple gesto —dar golpecitos con el pie mientras estás sentado— revela mensajes sutiles del cuerpo y la mente, que reflejan nuestra necesidad natural de equilibrio y bienestar. Escúchalo y compréndelo para sentirte mejor.
