Cuando hablamos de higiene en el baño, nuestra atención se dirige naturalmente a la bañera, la ducha o los lavabos. Sin embargo, un objeto mucho más discreto y omnipresente, que a menudo se pasa por alto durante la limpieza, alberga una sorprendente concentración de microbios. Y es muy probable que esté bajo tus pies ahora mismo.
La alfombra del baño, un caldo de cultivo insospechado para las bacterias
Según un estudio realizado por una empresa británica en miles de hogares, las alfombrillas de baño acumulan más gérmenes que la propia taza del inodoro. Al usarlas a diario después de ducharse o bañarse, están constantemente expuestas a la humedad, las células muertas de la piel y las salpicaduras de agua, a veces contaminada, cerca del inodoro. Esta combinación crea un ambiente ideal para bacterias fecales, hongos y levaduras.
Aún más alarmante, la encuesta revela que casi un tercio de los encuestados solo lava sus alfombras dos o tres veces al año, a pesar de usarlas a diario. Con el tiempo, este tejido, a menudo grueso, se convierte en un caldo de cultivo invisible para microorganismos que pueden afectar la piel, el sistema respiratorio o incluso causar infecciones si el sistema inmunitario está debilitado.
Competidores igualmente inesperados
Después de la alfombra de baño, cuando el inodoro está en el baño, el cepillo de dientes ocupa el segundo lugar en la lista de objetos más contaminados. Puede contener hasta 100 veces más bacterias que la tapa del inodoro. La causa: los aerosoles liberados al tirar de la cadena, que dispersan partículas fecales invisibles por toda la habitación, especialmente cuando la tapa del inodoro se deja abierta. La humedad constante del baño agrava aún más el problema, promoviendo la proliferación de microbios en las cerdas del cepillo de dientes.
Otro problema de higiene: las toallas de baño. Atrapan células muertas, sudor, restos de orina y hongos en sus fibras húmedas, sobre todo si no se secan bien entre usos. Si se lavan incorrectamente o se usan durante demasiado tiempo, también se convierten en posibles fuentes de contaminación.
¿Cómo desinfectar tu baño?
Frente a estos riesgos, unos sencillos pasos pueden transformar tu baño en un espacio más saludable:
- Lave la alfombra de baño y las toallas una vez por semana a 60 °C, una temperatura suficiente para matar la mayoría de los gérmenes y mohos.
- Ventilar el baño diariamente –si es posible- para reducir la humedad ambiental, principal aliada de las bacterias.
- Si el inodoro está en el baño, cierre siempre la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena para evitar la proyección de aerosoles fecales.
- Guarde los cepillos de dientes en un soporte cerrado o lejos del inodoro, en un lugar seco y bien ventilado.
- Cambie las toallas cada 3 o 4 usos como máximo, especialmente si permanecen húmedas entre usos.
Adoptar estos hábitos no solo ayuda a prevenir infecciones cutáneas y respiratorias, sino que también preserva un espacio íntimo y cotidiano que a menudo se subestima en la higiene doméstica. Tras su aparente limpieza, el baño esconde amenazas invisibles, que afortunadamente pueden desactivarse si se sabe dónde buscar.
