Kitty Wan es una de las pocas modelos que se gana la vida con sus manos. Literalmente. Especializada en modelaje de manos, esta estadounidense puede ganar hasta 2000 dólares al día prestando sus manos para anuncios, campañas de belleza y sesiones de fotos para joyería y productos de cuidado de la piel. Si bien su profesión exige una vigilancia constante —piel impecable, uñas impecables e hidratación continua—, Kitty Wan admite que no ha abandonado una afición que destaca en su día a día: el voleibol. Más concretamente, el voleibol de playa.
El deporte que podría ponerlo todo en peligro
"Todos me dicen que estoy un poco loca por seguir jugando", confesó a la revista People . Aun así, Kitty Wan persiste porque, durante los últimos tres años, su pasión ha superado su miedo. Y aunque los riesgos son reales (dedos torcidos, rasguños, esguinces, moretones), hasta ahora nunca ha sufrido una lesión grave. Un golpe de suerte, pero también cuestión de gestión cuidadosa: "Prefiero no pensar demasiado en ello, si no, terminaría haciéndome daño", dijo.
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Una disciplina que requiere atención constante.
Para minimizar los riesgos, Kitty Wan explica que sigue rigurosos rituales: no practica deportes de contacto, no cocina con objetos afilados, no se pinta las uñas de color. Los geles están prohibidos y las manicuras siempre son nude. Siempre lleva una crema hidratante en el coche y en cada habitación de su casa, usa aceite para cutículas todas las noches y se aplica una mascarilla de manos antes de cada sesión. "Las fotos son tan cercanas que se puede apreciar cada detalle de la matriz de la uña", explica.
Entre la vocación lucrativa y el placer personal
La paradoja de Kitty Wan fascina a los internautas: ¿cómo conciliar una carrera "ultradelicada" con un deporte tan "arriesgado"? En un video viral de TikTok, comparte una lista de actividades prohibidas para una modelo de manos... y admite que las rompe en cuanto vuelve a la arena de una cancha de voleibol. "Es contradictorio, pero eso es lo que me encanta", reconoce.
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Si bien la cautela sigue siendo esencial, Kitty Wan también demuestra que la pasión puede encontrar su lugar incluso en los entornos más restrictivos. ¿Su mensaje? Disciplina, sí, pero nunca a expensas del placer.
