Olvídate de las interminables colas en monumentos emblemáticos. ¿La nueva atracción turística? Los supermercados. Sí, estos lugares cotidianos se están convirtiendo en lugares imprescindibles, transformados en zonas de exploración cultural, económica y gastronómica. Bienvenidos a la era del "turismo de supermercados".
El supermercado, el nuevo destino de moda
Considerado durante mucho tiempo simplemente como un lugar para comprar, el supermercado está cambiando su estatus . Impulsada por las redes sociales, en particular TikTok, esta tendencia global atrae a una generación curiosa y conectada, ávida de autenticidad. Los jóvenes turistas ya no van solo a comprar bocadillos: vienen a observar, comparar, filmar y compartir.
En los pasillos, con el teléfono en la mano, documentan sus descubrimientos: envases sorprendentes, nuevos sabores, productos locales inconcebibles en casa. El supermercado se convierte entonces en un espacio de inmersión sociológica. ¿Qué desayuna la gente aquí? ¿Qué snacks dominan los estantes? ¿Qué lugar ocupan los productos locales en comparación con las grandes marcas internacionales? Este lugar común se transforma en una auténtica atracción turística.
@ericalatack Y ese alguien soy yo #viajesdetiendadecomestibles #viajesdelistadedeseos #consejosdeviaje ♬ Coconut Mall (De "Mario Kart Wii") - Arcade Player
Una inmersión cultural entre dos pasillos
La gran variedad de productos cuenta una historia inmediata. Un pasillo entero dedicado a salsas picantes puede revelar una cultura culinaria intensa y picante. En Japón, los sabores de KitKat se inspiran en el matcha o el sakura. En Bretaña, ciertas marcas locales de patatas fritas se han convertido casi en emblemas regionales. Fotografiar estos productos, probarlos, compararlos: es como adentrarse en el corazón de un país. Mucho más que una simple compra, es una exploración sensorial.
"Hauls": cuando las compras de comestibles se vuelven virales
En redes sociales, los videos de compras son todo un éxito. El concepto es simple: presumir de tus hallazgos, a menudo inusuales o típicos bocadillos locales. Este tipo de contenido transforma un acto cotidiano en un momento de entretenimiento. Ya no traes una postal clásica, sino un paquete de galletas con sabores insólitos o un refresco que no encuentras en ningún otro lugar. El recuerdo se saborea, se comparte y se cuenta. Y, sobre todo, prolonga el viaje mucho después de volver a casa.
Devolviéndole sentido a lo cotidiano
Este éxito revela una evolución interesante: viajar ya no se limita a monumentos espectaculares. Se extiende a lugares cotidianos, a los detalles que configuran la vida real. Explorar un supermercado significa aceptar que la cultura también se esconde en una bolsa de patatas fritas, una salsa local o un pasillo entero dedicado a un ingrediente específico. Tu curiosidad no depende del prestigio de un lugar, sino de tu perspectiva. Y quizás esa sea la verdadera modernidad de viajar: transformar lo cotidiano en una experiencia memorable.
En definitiva, el supermercado parece anodino a primera vista. Sin embargo, encapsula los gustos, las costumbres y las historias de una región. Al final, no es el lugar en sí lo que crea la aventura, sino el deseo de explorar de una manera diferente.
