A menudo hablamos de talento, contactos o suerte para explicar una carrera exitosa. Pero hay otra clave, más sutil, que podría tener mucha más importancia. Y la buena noticia es que se puede desarrollar, independientemente del punto de partida. Según la Harvard Business Review, existe una habilidad mental crucial que muchos aún subestiman.
Una habilidad simple… pero poderosa
En un artículo de Harvard Business Review , Tapan Singhel, director ejecutivo de Bajaj Allianz General Insurance, comparte lo que considera el principal motor de su trayectoria profesional: una mentalidad de crecimiento. Para él, no se trata solo de un plus en el currículum, sino de una base esencial para prosperar en un mundo laboral en constante evolución.
La "mentalidad de crecimiento": la idea que lo cambia todo.
Este concepto fue desarrollado por la psicóloga Carol Dweck en la Universidad de Stanford. Se basa en una idea simple: tus habilidades no son fijas. Se pueden desarrollar con esfuerzo, experiencia y aprendizaje.
Por el contrario, una mentalidad fija implica creer que uno es "dotado o no", "apto o no para algo". Esta perspectiva suele limitar la audacia y el progreso. Una mentalidad de crecimiento, en cambio, transforma la percepción de los desafíos: una dificultad se convierte en una oportunidad para aprender, no en una prueba de falta de capacidad.
Tres actitudes concretas a adoptar
Tapan Singhel describe 3 reflejos para desarrollar esta mentalidad:
- En primer lugar, evita escudarte en las circunstancias. Un error no es el fin del mundo, sino información útil para progresar.
- A continuación, acepta lo desconocido. Las situaciones nuevas pueden resultar incómodas, pero también son las que ofrecen mayores oportunidades de aprendizaje.
- Finalmente, atrévete a pedir ayuda. Nadie es experto en todo, y el progreso también se logra mediante la comunicación y la humildad constructiva.
En un entorno profesional caracterizado por la rápida evolución de los puestos de trabajo, la automatización y la inteligencia artificial, esta capacidad de aprendizaje continuo se está volviendo indispensable. Los análisis destacan que las empresas buscan cada vez más candidatos que puedan adaptarse y evolucionar, en lugar de aquellos con habilidades estáticas.
Un cerebro que aprende a lo largo de la vida.
Las personas con una mentalidad fija tienden a evitar situaciones nuevas por miedo al fracaso. Quienes tienen una mentalidad de crecimiento abordan las cosas de manera diferente: ven cada error como una oportunidad de aprendizaje. Algunos enfoques incluso sugieren reemplazar mentalmente la frase "He fracasado" por "Todavía no he tenido éxito". Esta simple frase abre una perspectiva más constructiva y motivadora. Con esta mentalidad, el progreso se convierte en un proceso natural, en lugar de una presión constante.
La mentalidad de crecimiento también se basa en la neuroplasticidad: el cerebro se transforma continuamente con la experiencia. Aprender, repetir y ajustar las prácticas fortalece las conexiones neuronales. En otras palabras, el progreso no es cuestión de talento natural, sino de dinamismo.
Para concluir, recordemos que no existe una única forma de alcanzar el éxito profesional. Cada persona tiene sus propios deseos, su propio ritmo y su propio camino. El éxito no se trata de clasificaciones. Para algunos, reside en el ascenso profesional. Para otros, se trata de equilibrio, creatividad o simplemente del placer de realizar un trabajo acorde con sus valores. Lo esencial es sentirse bien con lo que se está construyendo. Y si lo que se construye evoluciona con el tiempo, eso también es una forma de éxito.
