Cuando suben las temperaturas, los paseos siguen siendo importantes para el bienestar de tu perro. Sin embargo, durante una ola de calor, ciertos hábitos pueden volverse peligrosos rápidamente. Un error en particular merece toda tu atención: sacar a tu mascota a pasear por terrenos abrasadores durante las horas de más calor.
El alquitrán puede convertirse en una verdadera trampa.
Solemos pensar en la temperatura del aire, pero mucho menos en la del suelo. Sin embargo, bajo un sol abrasador, el asfalto, el pavimento o incluso la arena pueden alcanzar temperaturas extremadamente altas. Dado que tu perro camina directamente sobre las almohadillas de sus patas, a veces bastan unos minutos para causarle quemaduras dolorosas. Las almohadillas rojas, irritadas, agrietadas o incluso con ampollas son señales de que el suelo estaba demasiado caliente. Un paseo que debería haber sido agradable puede convertirse entonces en un recuerdo realmente desagradable.
Un consejo muy sencillo antes de que te vayas
Antes de salir, puedes hacer una prueba rápida. Coloca el dorso de la mano o el pie sobre el asfalto durante 5 a 7 minutos: si sientes la necesidad de retirarlo inmediatamente porque está demasiado caliente, tu perro sentirá lo mismo al caminar sobre él. En ese caso, lo mejor es cambiar de ruta y optar por césped, caminos de tierra o zonas sombreadas, o incluso posponer el paseo hasta que haga menos calor.
Hacemos lo que podemos durante esta ola de calor.
Por supuesto, todo depende del entorno. Si vives cerca de un parque, un campo o una gran zona verde, es ideal. Tu perro podrá disfrutar de un paseo más agradable sin tener que caminar sobre asfalto, sobre todo temprano por la mañana, cuando todavía hace fresco.
Sin embargo, en el corazón de la ciudad, donde el cemento lo inunda todo, a menudo hay que lidiar con limitaciones. Un perro necesita salir a hacer sus necesidades y, según su raza, edad o temperamento, requerirá varias salidas a lo largo del día. El objetivo, entonces, es adaptar estos paseos.
- Siempre que sea posible, opta por las mañanas y las tardes.
- Si la salida es inevitable durante el día, elija una ruta lo más sombreada posible.
- Si tu perro es pequeño, puedes llevarlo en brazos durante unos instantes hasta una zona de césped; si es un animal delicado, puedes usar un cochecito; o incluso ponerle unos botines protectores si la situación lo requiere.
- Un chaleco refrigerante también puede proporcionar cierta comodidad.
- Por último, limita tu salida al mínimo indispensable: un paseo corto para satisfacer las necesidades fisiológicas es mejor que una larga sesión de juego o carrera cuando la temperatura oscila entre los 30 y los 40 °C.
Golpe de calor, un riesgo que nunca debe subestimarse.
Los perros disipan el calor de forma mucho menos eficiente que nosotros. Se refrescan principalmente jadeando, un sistema que se vuelve rápidamente ineficaz con el calor. El jadeo excesivo, el babeo, la fatiga inusual, la dificultad para caminar o cualquier comportamiento anormal deben alertarte de inmediato. En estos casos, detén el paseo, lleva a tu perro a un lugar fresco, ofrécele agua y contacta a un veterinario lo antes posible si su estado no mejora.
Algunos perros son incluso más sensibles.
No todos los perros reaccionan igual al calor. Los perros mayores, con sobrepeso o que padecen ciertas enfermedades son más vulnerables. Las razas braquicefálicas, reconocibles por sus hocicos muy cortos y caras planas, también requieren atención especial. Los bulldogs franceses e ingleses, los carlinos, los shih tzus, los bóxers, los cavalier king charles spaniels y los dogos de Burdeos pueden experimentar dificultades respiratorias en cuanto las temperaturas superan los 15-20 °C. Para estas razas, los paseos deben planificarse con aún más cuidado.
En resumen: en verano, elegir las horas más frescas, evitar el suelo caliente y, sobre todo, respetar el ritmo de tu perro le permitirá disfrutar plenamente de sus paseos, incluso cuando las temperaturas sean muy altas.
