Es un momento temido. Comer con brillo labial es una operación delicada. A veces hay que hacer un poco de gimnasia facial o algunas muecas para sacarle el máximo partido a tu maquillaje matutino y evitar arruinarlo. Para asegurar que el brillo labial pegajoso resista las comidas y se mantenga en su lugar incluso con los bocados abundantes, una creadora de contenido ha descubierto una técnica especial.
Una técnica que nos salva del ridículo
El brillo labial había desaparecido de nuestros neceseres de maquillaje, reemplazado por el delineador nude y el bálsamo labial con un ligero color. Pero recientemente ha vuelto con fuerza, embelleciendo nuestros labios con sus notas brillantes y tonos helados. Si bien el brillo labial, con su textura sedosa y fundente, proporciona ese efecto luminoso tan deseado en el maquillaje, también tiene sus inconvenientes.
El brillo se pega a todo, y al final de la comida, queda más en el tenedor que en la boca. Todo se adhiere a esta sustancia pegajosa, y al final del festín, incluso las migas se convierten en adornos por derecho propio, en diamantes de imitación comestibles. Y es aún peor con comidas rápidas como las hamburguesas, que requieren una verdadera contorsión de mandíbula.
En resumen, comer con brillo labial es casi imposible. Pero no se trata de pasar hambre solo para conservar ese maquillaje que te hizo llegar tarde esta mañana. La creadora de contenido @hashandlyss, quien luce un brillo tan espeso que casi puedes verte reflejado, ha encontrado una técnica sutil para resolver este problema. Y todo se reduce al movimiento de la boca. Sus labios no entran en contacto directo con la comida. La sujeta entre los dientes y la lengua, y luego mastica su tostada con normalidad. El resultado: cero transferencia.
@hashandlyss Respondiendo a @friziemcguire Prometo que funciona 🤦🏻♀️ #couplestiktok #cookingtiktok #fyp ♬ sonido original - Hash & Lyss
Comer con brillo labial, una experiencia que saca una sonrisa
Comer con brillo labial es tema de innumerables memes y videos divertidos en línea. En redes sociales, las adictas a la belleza se graban con alitas de pollo o paninis bajo la barbilla para demostrar su técnica y compartir un gesto aparentemente innato. Encuentran ingeniosas tácticas de distracción para evitar forzar demasiado los labios. Para beber, usan pajitas para evitar que se corra el brillo almibarado. Es prácticamente una habilidad que vale la pena añadir a tu currículum.
Cuando comemos con brillo labial, solemos ser extremadamente cuidadosas y pensar más en cómo se ven nuestros labios después que en el sabor en sí. Sin embargo, en los comentarios, los internautas preguntan: "En el peor de los casos, podemos reaplicarlo, ¿no?". Pero quienes más se preocupan lo saben: no se trata de aplicar una capa de brillo como si fuera un bálsamo labial. Hay que redefinir los contornos con un lápiz, difuminar el producto con una brocha precisa y jugar con las sombras. Es todo un arte. De ahí esta estrategia infalible, aunque un tanto poco convencional, para prolongar el aspecto impecable de tu maquillaje.
Estos otros secretos de belleza para un brillo labial duradero
Un brillo labial pegajoso, que se corra y que no deje marcas no es inevitable. Aunque cada vez hay más fórmulas "óptimas" con la promesa de "no manchar" impresa en negrita en el envase, no es raro que pierda algo de brillo. Si bien es bastante fácil matificar y fijar un labial clásico con un poco de polvos sueltos, con el brillo labial es un poco más complicado. Sin embargo, el brillo labial no es incompatible con la comida. Solo tienes que dejar de usarlo como si posaras para un anuncio y empezar a usarlo como un profesional.
Si quieres comer libremente sin preocuparte de que tu brillo labial se resista a tus dientes, puedes reforzarlo previamente y hacerlo "resistente al agua". En TikTok, las adictas a la belleza se aplican la prebase antes del brillo, mientras que otras usan una brocha en lugar del aplicador tradicional para distribuir mejor el producto.
Comer con brillo labial es intimidante. Siempre tememos arruinar el maquillaje, y aunque a veces el brillo tenga sabor, nunca es agradable tragarlo. Con esta técnica tan bien practicada, no es más que un mal recuerdo.
