Las pestañas apelmazadas y pegajosas no suelen ser el efecto deseado para lograr una mirada larga y definida. Sin embargo, conviene recordar que en maquillaje no existen reglas estrictas ni errores comunes. Si te encantan las pestañas dramáticas, ¡adelante! Pero para una mirada más sutil, unos sencillos pasos pueden marcar la diferencia.
Todo comienza incluso antes de que te toques las pestañas.
Aunque hayas encontrado tu máscara de pestañas perfecta, un detalle puede cambiar por completo el resultado: la cantidad de producto en el cepillo. Cada vez que la sacas del tubo, suele estar demasiado cargada. ¿La solución? Retira suavemente el exceso con un pañuelo limpio o con la parte interior del tubo antes de aplicarla. Así, conservarás suficiente máscara en las cerdas y evitarás el exceso que puede apelmazar tus pestañas.
El pequeño zigzag que marca la diferencia
Una vez que el cepillo esté ligero, es hora de aplicarlo. Colócalo en la base de las pestañas, lo más cerca posible de la línea de las pestañas, y luego deslízalo suavemente hacia arriba con pequeños movimientos de izquierda a derecha. Esta técnica en zigzag ayuda a distribuir mejor el producto y a separar las pestañas. La máscara se concentra más en la raíz, creando una hermosa impresión de volumen, mientras que las puntas se ven más claras y definidas.
Dos capas, sí… pero en el momento adecuado.
¿Te gusta intensificar tu mirada con varias capas de rímel? No hay problema. El momento de la aplicación puede marcar la diferencia en el resultado final. Para evitar grumos, aplica la segunda capa inmediatamente, mientras la primera aún esté húmeda, o una vez que esté completamente seca. El tiempo intermedio no es el ideal: cuando el rímel empieza a secarse, la nueva capa puede formar grumos.
Evite "bombear" el cepillo.
Otro hábito a tener en cuenta: empujar repetidamente el cepillo dentro y fuera del tubo para sacar más producto. Este movimiento introduce aire en la máscara de pestañas y puede contribuir a que se espese con el tiempo. Es mejor girar suavemente el cepillo al sacarlo. Además, si tu máscara de pestañas lleva abierta más de tres meses, su textura puede haber cambiado y haberse vuelto más espesa, lo que no facilita precisamente la aplicación.
¿Y si los paquetes ya están aquí?
No es necesario empezar de nuevo. Si algunas pestañas se han apelmazado accidentalmente, simplemente usa un cepillo pequeño y limpio para pestañas y péinalas suavemente desde la raíz hasta las puntas. Un toque suave suele ser suficiente para redistribuir el producto y lograr un aspecto más natural.
Limpiar el cepillo, aplicar la máscara con movimientos en zigzag, controlar el tiempo entre capas… estos consejos son especialmente útiles si buscas pestañas separadas y con un aspecto naturalmente alargado. Sin embargo, los famosos grumos de máscara no son necesariamente un error de estilo. De hecho, a algunas personas les gusta este efecto tan intenso, llamativo o deliberadamente recargado. En maquillaje, no hay reglas fijas: el mejor resultado es el que te hace sentir bien.
