En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, la comida es mucho más que una simple cuestión de nutrición: es una auténtica muestra de la maestría culinaria italiana. Cada día, en las distintas villas, se sirven más de 10.000 comidas a atletas de todo el mundo.
Pasta con forma de anillos olímpicos
Los menús satisfacen todas las necesidades: platos energéticos para deportes de resistencia, comidas más ligeras para atletas que requieren mayor velocidad o precisión, además de opciones veganas, sin gluten y halal. El principio rector: nutrir a todos sin comprometer el rendimiento ni el placer de comer. Según Euronews , las cocinas de la Villa Olímpica de Milán utilizan aproximadamente 3000 huevos y 450 kilos de pasta al día: un símbolo poderoso y apetitoso.
El 11 de febrero, los atletas disfrutaron de un momento delicioso y simbólico. Según Konbini, el chef italiano Carlo Cracco, galardonado con una estrella Michelin, creó una pasta con la forma de los anillos olímpicos, servida al estilo de la pasta alla crudaiola, una receta fresca hecha con tomate, mozzarella y aceite de oliva. Esta pasta única, creada especialmente para el evento, se viralizó en redes sociales, encarnando tanto la creatividad culinaria italiana como el espíritu de unidad de los Juegos. Fue la comida más olímpica que jamás hubieran soñado.
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Entre el combustible y la convivencia
En un entorno como los Juegos Olímpicos, cada bocado cuenta. La nutrición no solo se centra en mantener a los atletas en forma; también contribuye a su bienestar psicológico, la cohesión del equipo y el intercambio cultural. En los comedores, abiertos las 24 horas, es frecuente ver a los atletas charlando mientras disfrutan de un plato de pasta o una pizza napolitana, creando un espacio de relajación y conexión entre competiciones.
Los organizadores también destacan que estas comidas reflejan la filosofía del país anfitrión: la convivencia al estilo italiano. Con productos frescos, ingredientes locales y respeto por las tradiciones, los atletas descubren toda una faceta de la cultura italiana, sin perder nunca de vista sus objetivos nutricionales.
En resumen, las comidas en los Juegos Olímpicos de 2026 combinan eficiencia, excelencia y placer. Más allá de las calorías y los planes de dieta, hay una verdadera celebración del gusto. En las villas olímpicas, comer se convierte en un acto olímpico en sí mismo: una forma de recargar energías mientras se saborea la dolce vita italiana.
