En invierno, las capuchas se suelen subir por la cabeza en lugar de bajarlas por la espalda. Es una gran ventaja, sobre todo cuando el tiempo es impredecible. Solo que, desde niños, lo hemos hecho todo mal y nos las hemos puesto incorrectamente. Esto explica por qué tiritamos a pesar de tener esa capucha forrada de piel. Al menos, esa es la observación de una creadora de contenido que se hizo viral con su video tutorial.
El detalle que se pasa por alto
Recientemente, un video viral de TikTok causó sensación entre los amantes de la moda y el frío. La influencer muestra un truco sencillo: doblar el borde de piel de la capucha hacia adentro, alrededor de la cara. El resultado: el viento gélido se detiene, las orejas quedan protegidas y la sensación de frío desaparece casi al instante. La demostración se ha vuelto viral: ¿cómo es posible que nadie nos haya enseñado este pequeño secreto antes?
Y, sin embargo, esto no es un capricho de estilista ni un truco de moda. Este gesto proviene directamente de la función original de las capuchas de piel, heredada de los pueblos árticos. Lo que consideramos un simple detalle "chic" en realidad estaba diseñado para bloquear el viento y conservar el calor alrededor del rostro.
Bueno, eso es interesante. pic.twitter.com/Zr2deBizAt
— Johnny (@j00ny369T) 15 de diciembre de 2025
El origen técnico de la piel
Originalmente, el pelo de las capuchas nunca se usaba como adorno. Los inuit, yupik y otros habitantes del Ártico usaban largos adornos de piel para crear un microclima alrededor del rostro. Los pelos, a menudo huecos, atrapan una capa de aire caliente y cortan el flujo del viento, reduciendo la sensación de frío en la nariz, las mejillas y la frente.
Esta técnica es tan efectiva que, incluso hoy en día, las pruebas en túneles de viento con diferentes tipos de capuchas confirman que el pelo ofrece una mejor protección que cualquier chaqueta moderna de plumón . Los pelos largos actúan como un escudo natural contra el viento, mientras que el abrigo retiene el calor corporal.
El error más común
El error que todos cometemos, en realidad, es usar la capucha "por estilo" en lugar de por su funcionalidad. El pelo queda plano, la cremallera del abrigo queda a medio cerrar y los cordones quedan sueltos. Entonces, el viento se cuela bajo la capucha, nos enfría las mejillas y el efecto aislante desaparece.
¿La mejor manera de hacerlo? Sube la cremallera de la chaqueta por completo y ajusta la capucha para cubrirte la cara. Dependiendo del diseño de tu abrigo, incluso puedes crear un pequeño túnel cortavientos alrededor de la nariz y las orejas. Algunas personas, como la influencer del vídeo, optan por un sutil pliegue del pelaje hacia adentro para atrapar aún más aire caliente. Aunque no es exactamente el método tradicional, el resultado es impresionante: no deja pasar el aire frío.
Consejos para una campana ultraeficiente
La capucha no es solo un detalle decorativo que se añade al azar para realzar el cuello o personalizar el diseño del abrigo. Este accesorio, que sirve tanto de paraguas como de gorro, es ante todo funcional. En otras palabras: no dejes que la capucha te cuelgue por la espalda y súbela solo en condiciones climáticas extremas. Para disfrutar de su agradable calidez y evitar resfriados, aquí tienes algunas buenas prácticas. Es un cambio bienvenido respecto a esos retratos callejeros de fashionistas con chaquetas bomber nevadas.
- Ajustar los cordones: ajustar la capucha de manera que el rostro quede cubierto sin crear una tensión incómoda.
- Cierre la cremallera o los botones hasta arriba: un abrigo abierto hasta la mitad deja entrar el aire.
- Comprueba el largo del pelaje: en algunas capuchas, el pelaje (sintético) es demasiado corto y no filtra bien el viento. En este caso, una pequeña bufanda debajo de la capucha puede proporcionar protección adicional.
- No dudes en probar diferentes posiciones: a veces, un ligero pliegue hacia el interior, un ajuste en la parte delantera o una inclinación en los laterales es suficiente para maximizar el efecto cortavientos.
Tu capucha ya no es solo un accesorio de moda: es un auténtico escudo contra el frío. Y con este pequeño truco, tus mañanas gélidas serán mucho más llevaderas. Para protegerte aún más de las ráfagas de frío, también puedes reforzar tu atuendo con una bufanda o un pasamontañas de punto .
