Nacida con el síndrome de Netherton, una afección que afecta la apariencia de la piel y crea la ilusión de una piel quemada por el sol, Carlie Foulks (@hootieq) crea arte con su rostro y educa a la gente sobre la diferencia. Armada con pinceles, sombras de ojos brillantes y barras de color, no busca ocultar su singularidad bajo el maquillaje, sino transformar la lástima en admiración. Carlie Foulks es un ejemplo de aceptación y convierte la belleza en un valioso lenguaje de expresión.
El maquillaje es una vocación, no un camuflaje.
Algunos ondean pancartas, carteles de cartón y banderas, pero Carlie Foulks alza sus pinceles angulares, kohl de colores y paletas plateadas. Esta joven, conocida como @hootieq, aboga por una belleza más inclusiva y menos idealizada. Mientras que los tutoriales que promueven los estándares de belleza de "chica limpia" nos bombardean constantemente, haciéndonos creer en lo imposible, la talentosa Carlie Foulks rompe con estas normas gracias a su personalidad radiante y su contagioso buen humor.
Para ella, el maquillaje no es una práctica artificial para corregir rasgos, cubrir ojeras, disimular arrugas o retocar la genética, las marcas de la individualidad . No, el maquillaje es una vía de escape, una puerta de entrada a un mundo creativo, un espacio para dejarse llevar. Crea tutoriales de maquillaje en la intimidad de su habitación. De hecho, tiene un estilo propio, como Amy Winehouse: un delineado con matices góticos y un corazón estampado bajo el ojo. Un estilo que es a la vez kawaii y rockero, que los internautas suelen pasar por alto, movidos por una curiosidad mal encauzada.
Aunque Carlie Foulks (@hootieq) quiere que su condición sea solo un detalle menor, plantea interrogantes al público en general, acostumbrado a pieles perfectas , filtros fraudulentos y retoques con Photoshop. Al vivir con el síndrome de Netherton, luce una tez rojiza que da la impresión de quemaduras de verano. Sin pestañas y con poco cabello, su luminosidad natural compensa fácilmente esta "carencia". A pesar de los síntomas visibles de esta rara enfermedad, Carlie aspira a ser "como todos los demás", aplaudida por su maquillaje y no por su innegable resiliencia.
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Una musa que no quiere ser reducida a su apariencia física.
Carlie es una mujer polifacética que destaca tanto en el delineado de ojos como en el canto; podría decirse que es una artista polifacética. Radiante, alegre y rebosante de optimismo, tiene un don para hacer sonreír a sus espectadores y contagiar su felicidad a través de la pantalla. Sin embargo, lamenta que su apariencia sea siempre el centro de atención.
Porque su enfermedad no la define. Es solo la punta del iceberg, y el maquillaje aparece entonces como una extensión de su personalidad, una continuación de lo que es en su interior. Su rostro es simplemente un telón de fondo en su disciplina estética, un lienzo para la fantasía, un patio de juegos. Con el maquillaje, añade adornos donde el sufrimiento ha reinado durante mucho tiempo.
«Soy humana, no un espectáculo en vivo», afirma con firmeza en una publicación aclaratoria. Harta de los comentarios indiscretos que intentan desentrañar los misterios de su enfermedad, incluso sugiere a los chismosos que busquen información en Google. Carlie Foulks (@hootieq) no quiere ser embajadora de su condición; simplemente quiere seguir siendo una chica que se maquilla en un ambiente relajado.
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Tutoriales de belleza que suenan más auténticos que nunca.
Y ahí reside precisamente la fuerza de sus tutoriales de belleza: en su sinceridad pura. No prometen un rostro transformado, ni hablan de "perfección", sino que invitan a jugar, a experimentar, a recuperar la propia imagen sin someterla a un único estándar. Cada vídeo se convierte en un paréntesis donde comprendemos que el maquillaje puede ser un lenguaje, no una corrección.
En las redes sociales, algunos descubren una estética única, mientras que otros aprenden a ver las cosas de otra manera. Carlie Foulks (@hootieq) no busca admiración, y mucho menos lástima: ofrece una perspectiva fresca, libre de los prejuicios del juicio inmediato. Y aunque los comentarios aún se centran con demasiada frecuencia en su apariencia, su comunidad la sigue por lo que realmente transmite: libertad de expresión, una alegría desinhibida y una forma de afirmar que la belleza nunca se limita a lo que se espera de ella.
En un mundo digital saturado de filtros y estándares inalcanzables, su presencia sirve como un simple recordatorio: hay mil maneras de lucir un rostro, y ninguna necesita validación para existir. La cuenta de Carlie Foulks (@hootieq) no es un escaparate médico ni preventivo; es un diario de viaje donde la belleza se narra de una manera diferente.
