En China, la empresa DroidUp acaba de presentar a Moya, un robot humanoide de asombroso realismo. Equipado con inteligencia artificial integrada y un cuerpo biomimético capaz de imitar movimientos y expresiones humanas, este prototipo genera tanta admiración como inquietud.
Un robot con apariencia humana
Diseñado para superar los límites de la robótica, Moya se describe como "el primer robot biomimético inteligente del mundo". Este humanoide, de 1,65 metros de altura y 32 kilogramos de peso, presume de rasgos perfectamente proporcionados, una marcha fluida e incluso una temperatura corporal simulada de entre 32 y 36 °C. Durante su presentación oficial —informada por el South China Morning Post— , Moya cautivó al público: sonríe, camina, reacciona al contacto visual y reproduce microexpresiones faciales con una sutileza rara vez vista en un robot. Estas características lo convierten en una maravilla tecnológica, pero también en un tema de debate.
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La inquietud del "valle inquietante"
Si bien Moya impresiona por su realismo, muchos internautas también han expresado su inquietud por sus movimientos "casi humanos, pero no del todo". Esta inquietud se corresponde con el conocido fenómeno del "valle inquietante", descrito en 1970 por el robotista japonés Masahiro Mori. Según esta teoría, cuanto más se asemejan el rostro y los gestos de un robot a los de un ser humano, más inquietantes resultan incluso las más pequeñas imperfecciones, creando una sensación de extraña extrañeza.
En las redes sociales chinas, las reacciones van desde la admiración tecnológica hasta el miedo generalizado, y algunos describen a Moya como "demasiado humana para ser tranquilizadora". Otros critican una vez más su elección de una apariencia tan convencional: un cuerpo femenino delgado, con curvas acentuadas en la parte superior, maquillaje, cabello largo y rosa, piel clara y un mono ajustado en colores suaves.
Hacia una nueva generación de humanoides
DroidUp afirma que Moya no se limita a una función de demostración. La compañía planea implementar este robot en sectores que requieren interacción humana directa, como la salud, la educación y la recepción en comercios. A diferencia de otros fabricantes que prefieren robots deliberadamente estilizados o mecánicos para evitar confusiones, DroidUp apuesta por un realismo absoluto, con la esperanza de una aceptación gradual de esta nueva generación de máquinas "vivas". Se espera que Moya esté disponible comercialmente a finales de 2026, con un precio estimado de alrededor de 1,2 millones de yuanes (aproximadamente 147.000 €).
En resumen, Moya marca un paso significativo en la evolución de los robots con inteligencia artificial, capaces de interactuar emocional e intuitivamente. Sin embargo, este avance plantea la cuestión de los límites de la imitación humana. Entre la proeza científica y el vértigo existencial, Moya parece encarnar el futuro que se está gestando...
