En varios países de Oriente Medio, se celebran concursos para homenajear la belleza de los camellos. Sin embargo, en un evento reciente, cerca de veinte animales fueron descalificados tras descubrirse modificaciones artificiales destinadas a "mejorar su apariencia".
Concursos que son muy populares entre los criadores.
En varios países del Golfo Pérsico, los concursos de belleza de camellos atraen cada año a numerosos criadores. Estos eventos, muy populares, reúnen a animales criados en cautividad y presentados ante un jurado encargado de evaluar diversos criterios estéticos.
Entre los elementos que se observan se encuentran la forma de la cabeza, la armonía del cuerpo, la calidad del pelaje y el porte del animal al desfilar ante los jueces. Los camellos que destacan por su apariencia y elegancia pueden ganar premios especialmente importantes, a veces acompañados de cuantiosos premios en metálico. Por ello, algunos criadores invierten mucho tiempo y energía en preparar a sus animales para la competición.
Se han descubierto cambios cosméticos
En un evento reciente celebrado en Al Musanaa, Omán, los veterinarios que examinaban a los animales hicieron un descubrimiento inesperado. Varios camellos presentaban signos de modificaciones artificiales destinadas a "mejorar su apariencia".
Según informaciones publicadas en diversos medios de comunicación, algunos animales habrían recibido inyecciones de bótox o rellenos para modificar el aspecto de sus rostros o labios. Asimismo, se habrían realizado otros procedimientos para acentuar ciertas características físicas especialmente valoradas en este tipo de competiciones. Tras estas investigaciones, los organizadores tomaron una decisión clara: 20 camellos fueron descalificados de la competición.
Veinte camellos fueron descalificados de un concurso de belleza tras descubrirse que habían sido sometidos a procedimientos cosméticos.
Los tratamientos incluyeron Botox, rellenos dérmicos y terapia hormonal. pic.twitter.com/TE8VnP6ndb
— Dexerto (@Dexerto) 2 de marzo de 2026
Prácticas consideradas como trampa
En estas competiciones, las reglas son estrictas. Los animales deben presentarse en su estado natural, sin modificaciones que alteren su apariencia. Por lo tanto, el bótox, los tratamientos hormonales y otros procedimientos cosméticos están estrictamente prohibidos. Los organizadores consideran estas prácticas una forma de fraude, ya que alteran artificialmente los criterios de evaluación del jurado.
Más allá de la cuestión de la imparcialidad, los organizadores de la competición también hacen hincapié en los riesgos potenciales para la salud animal. Algunos procedimientos pueden realizarse en condiciones inadecuadas y provocar complicaciones.
Una controversia que ya ha surgido en el pasado.
Esta no es la primera vez que este tipo de escándalo estalla en el mundo de los "concursos de belleza" de camellos. En 2021, más de 40 animales fueron descalificados de un importante festival en Arabia Saudita después de que se descubriera que habían sido sometidos a tratamientos con bótox para alterar su apariencia.
Estos incidentes han llevado a los organizadores a reforzar los controles veterinarios antes de las competiciones. El objetivo es limitar los intentos de fraude y garantizar que los animales se presenten sin intervención artificial.
Se reavivó el debate sobre el lugar de los animales.
Estas competiciones son una tradición importante en algunas partes de Oriente Medio, donde los camellos ocupan un lugar cultural e histórico significativo. Sin embargo, estos eventos también suscitan críticas. Algunas organizaciones de bienestar animal, tanto en Francia como en el extranjero, siguen manifestándose en contra de este tipo de competiciones.
Hacen hincapié en que los camellos —y los animales en general— no deben considerarse productos de cría ni animales de exhibición criados, entrenados o seleccionados únicamente para ganar premios. Para estas organizaciones, estas competiciones suelen reavivar un debate más amplio: el lugar de los animales en nuestras sociedades y las prácticas de cría que pueden desarrollarse en torno a la búsqueda del rendimiento o la estética.
En resumen, la reciente exclusión de estos camellos nos recuerda que detrás de estos eventos "espectaculares" subyace una cuestión más profunda: ¿hasta dónde debemos llegar para celebrar la belleza, ya sea humana o animal?
