En los últimos años, la moda pareció finalmente respirar con libertad. Cuerpos diversos, asertivos e inspiradores ocuparon el espacio. Hoy, este impulso parece estar flaqueando. Amélie Doré, modelo de tallas grandes, está alertando sobre lo que considera "un declive sutil pero real de la moda inclusiva".
Un rostro de la diversidad corporal sacado a la luz
Descubierta en 2021, Amélie Doré se unió rápidamente a un movimiento en auge: la positividad corporal. En aquel entonces, la moda parecía dispuesta a acoger a todos los tipos de cuerpo, sin importar su talla o forma. Se celebraban las curvas, se valoraban los cuerpos vivos y la representación finalmente se volvía más precisa.
Para Amélie, este reconocimiento se tradujo en una actividad profesional sostenida, con varios proyectos regulares y una visibilidad genuina. Su carrera encarnó la idea de que la moda podía evolucionar, reinventarse y reflejar mejor la realidad de los cuerpos. Una promesa que, para muchos, ofrecía la esperanza de un cambio duradero.
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Oportunidades que se desvanecen sin hacer ruido
Sin embargo, en los últimos meses, la situación se ha revertido. Las oportunidades profesionales escasean, las colaboraciones terminan y las perspectivas disminuyen. Amélie ha notado una fuerte caída en sus contratos, pasando de un ritmo constante a solo unos pocos proyectos aislados durante un largo periodo.
Este declive no viene acompañado de ningún comunicado oficial ni postura clara por parte de las marcas. Todo ocurre en silencio, como si la presencia de modelos de tallas grandes pudiera desaparecer sin explicación. Esta desaparición gradual pone en tela de juicio la solidez de los compromisos adquiridos en los últimos años.
Cuando la inclusividad se convierte en una mera moda
Para Amélie Doré, el meollo del problema reside en cómo la industria ha abordado la diversidad corporal. Según ella, muchas marcas han tratado la positividad corporal como una moda pasajera, una herramienta de comunicación, en lugar de una convicción genuina. Las colaboraciones a veces parecían motivadas por el deseo de sumarse a una tendencia popular, usar palabras clave atractivas y atraer a un público que busca representación.
Una vez que la tendencia se agota, el interés se desvanece. Los organismos que se desvían de los estándares tradicionales vuelven a quedar relegados a un segundo plano, como si nunca hubieran merecido un lugar permanente.
La influencia de las redes sociales y el regreso de las viejas normas
Amélie también observa un cambio notable en las redes sociales. En plataformas como TikTok, el contenido que promueve la delgadez y fomenta la pérdida de peso está resurgiendo. Los mensajes sobre el "cuerpo ideal" antes del verano están ganando visibilidad e influyendo en la percepción colectiva.
Estos nuevos estándares, aunque antiguos en esencia, están volviendo a influir en las decisiones de las marcas. Diversos tipos de cuerpos, representativos de gran parte de la población, ven reducida su presencia en los medios, en detrimento de una industria de la moda más inclusiva y equitativa.
Seguir defendiendo cuerpos libres y poderosos
A pesar de este difícil contexto, Amélie Doré se niega a ser silenciada. Continúa su activismo en redes sociales, compartiendo mensajes de aceptación, respeto y aprecio por todas las tallas. Para ella, la positividad corporal va mucho más allá de la moda: se trata de una relación pacífica con una misma, una celebración de los cuerpos tal como son, sin jerarquías ni condiciones.
En definitiva, Amélie Doré nos recuerda que la inclusividad nunca debe depender de las modas. Representar todos los tipos de cuerpo implica reconocer la verdadera diversidad de los cuerpos, su belleza y su legitimidad. El testimonio de Amélie Doré plantea, por tanto, una pregunta crucial: ¿está la industria de la moda preparada para asumir un compromiso genuino y a largo plazo, o seguirá tratando la diversidad corporal como una simple moda pasajera?
