Las olas de calor que azotan gran parte de Europa parecen interminables. Y aunque este calor sofocante persiste, el cuerpo lucha por adaptarse. Para refrescarse, la gente se abanica, se hace collares de hielo y se rocía con agua. Sin embargo, esta profesora de yoga tiene una técnica diferente y más inusual: enrolla la lengua para que su cuerpo vuelva a la temperatura ambiente.
La respiración Sītali, una fórmula mágica para refrescarse.
La ola de calor es implacable, nos hace sentir como si estuviéramos en la película "El día de la marmota". Cada salida se convierte en una prueba de fuego. El asfalto arde como brasas, el aire es más sofocante que el del desierto y el más mínimo paso nos convierte en charcos. Este calor es casi apocalíptico. Ni siquiera el termómetro tiene ya suficientes números para medir con precisión la temperatura bajo el sol.
Algunos prefieren permanecer acurrucados en la oscuridad, mientras que otros se ven obligados a soportar esta atmósfera opresiva para ir a trabajar o cumplir con sus citas. Con este clima que derrite las sillas de plástico y hace tanto calor que se podría freír un huevo, el cuerpo anhela migrar a los témpanos de hielo. Sin embargo, la tecnología actual aún no nos permite teletransportarnos a otro continente ni encerrarnos en una cápsula criogénica.
Así que nos las arreglamos con lo que tenemos: ventiladores portátiles, calentadores de cuello que expulsan aire frío, aerosoles de vapor... Cualquier objeto, desde una revista de papel hasta un maletín, se convierte en un ventilador improvisado. La creadora de contenido @intuitibelle, un dechado de sabiduría, tiene una técnica bastante peculiar para bajar su temperatura corporal. Hace lo que parece una mueca. Los aficionados al yoga saben que es mucho más que una expresión graciosa. Es un eficaz truco de yoga con nombre propio: respiración Sitali. Un término sánscrito que significa literalmente "fresco".
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Una técnica inspirada en el yoga fácil de reproducir.
Tranquilo: no necesitas ser un experto para probar este tipo de respiración, que se siente como tener aire acondicionado incorporado. Es más sencillo que hacer la postura de la cabeza o la postura del cuervo. Solo necesitas flexibilidad con la lengua para probar este pequeño ejercicio oral. "Mueves la lengua, inhalas suavemente... y ¡listo!: entra aire súper fresco. Como un mini ventilador en tu boca", explica el creador de este video.
Esta ligera contorsión de la lengua, que en su día era casi un reto escolar, permite sentir cómo entra aire fresco en el cuerpo. Crea una especie de "pasaje". Para optimizar este movimiento, se inhala lentamente a través de este conducto formado por la lengua, se retrae la lengua y se cierra la boca. Luego se exhala suavemente por la nariz. También existe una variante para quienes nunca han logrado curvar la lengua de esta manera y creen que es un don natural. Aquí les mostramos cómo hacerlo para quienes llevan estancados en estancamientos desde la primaria:
- Los labios permanecen ligeramente entreabiertos.
- Los dientes casi se tocan
- Inhalamos suavemente entre los dientes, produciendo un ligero silbido.
- Luego exhala por la nariz.
Lo que realmente aporta al cuerpo
Es difícil imaginar hacer esta expresión facial tan peculiar en un metro abarrotado o en medio de una multitud. Uno tendría miedo de parecer un bicho raro o de que se malinterpretara. Sin embargo, sería una pena no hacer este pequeño gesto por temor a parecer ridículo o a ser juzgado.
Detrás de este desafío propio de la primera infancia se esconde, sobre todo, una mueca terapéutica que resuena profundamente en el cuerpo. «Es un pranayama ancestral que ayuda a bajar la temperatura corporal, calmar los nervios, tranquilizar la mente (y las emociones intensas) y mejorar la digestión», explica este coach, demostrando que la paz no es ni una ilusión perdida ni el atractivo de los libros de autoayuda.
Más allá de despertar a nuestro niño interior, este pequeño movimiento de la lengua demuestra lo mucho que este órgano puede calmar el cuerpo. Para tranquilizar el nervio vago , algunos especialistas en bienestar incluso sacan la lengua a diario. Es un ritual de relajación entre muchos otros. Aquí tienes una buena razón para usar la lengua para algo más que selfies de vacaciones.
