La pregunta merece un ensayo filosófico, y sin embargo, es una buena prueba de nuestros sentimientos. Antes de declarar tu amor a alguien que apenas conoces, aprende a decirte "Te amo" frente al espejo y créelo. Según la ciencia, esta autocompasión es indispensable para un amor sano. Así que no esperes un romance de cuento de hadas si no eres capaz de valorarte.
¿Es el amor propio un requisito previo para iniciar una relación amorosa?
«Primero debes amarte a ti mismo para poder amar a los demás». Esta frase casi existencial, que parece sacada de un libro de literatura, una comedia romántica o un templo budista, no es tan trivial como parece. Es un consejo lleno de sabiduría, que bien podría haber salido de la consulta de un psicólogo. Porque, en definitiva, amar a alguien sin amarse a uno mismo es como tirarse al agua sin saber nadar o montar en bicicleta sin ruedas.
Obviamente, no se trata de obsesionarse con uno mismo como Narciso ni de colmarse de halagos constantemente. De lo contrario, se corre el riesgo de parecer egocéntrico y de mente cerrada. Por otro lado, la autoconfianza, que a menudo falta en los perfiles de Tinder o en las citas, es esencial para experimentar un amor verdaderamente significativo.
Esto es lo que destaca un estudio de 2016, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology. La autoestima no es un extra; es garantía de una relación duradera, plena y saludable. «Una alta autoestima predice el inicio de una relación, mientras que una baja autoestima predice su ruptura. Estos resultados demuestran que la autoestima influye en la aparición de transiciones significativas en las relaciones y que, a la inversa, experimentar estas transiciones influye en el desarrollo posterior de la autoestima», afirma el informe.
La autoestima, la clave para una relación más plena.
La autoestima, adquirida en la infancia pero perdida con el tiempo debido a las burlas, las comparaciones o los comentarios inapropiados, es difícil de mantener. Esta autoestima, que llevada al extremo se convierte en una señal de alerta o incluso en un rasgo común de los pervertidos narcisistas, es una protección ante la adversidad, un escudo contra la incertidumbre. La psicóloga Elisabeth De Madre la describe como "seguridad interior". Es tu amortiguador emocional, tu airbag incorporado.
Un estudio publicado en la revista Nature también respalda esta opinión. La autoestima es la base de una relación, el vínculo que mantiene unida a una pareja. Sin ella, una pareja corre el riesgo de ser inestable, carecer de estabilidad y quedar completamente a la deriva ante un conflicto. Si tienes una buena autoestima, ya sabes cómo ser autosuficiente y eres prácticamente inmune a la dependencia emocional. «Conocerte bien te permitirá evitar subestimar tus necesidades y, sobre todo, expresarlas con total tranquilidad», añade la psicóloga.
Trabajar en tu autoestima merece la pena.
Tener una buena autoestima no solo es útil para pedir un ascenso en el trabajo sin tartamudear o hablar en público sin sonrojarse. También es una ventaja en el amor, siempre y cuando esta confianza no sea excesiva. Así que, en lugar de perfeccionar tu elocuencia, pulir tus habilidades de persuasión como Hugh Grant y Julia Roberts, y preparar tus presentaciones orales como si fueran un trabajo escolar, empieza por volver a ponerte a ti mismo en el centro de tus prioridades.
Antes de enviar mensajes apasionados a un desconocido y divertirte en el parque, reserva un tiempo para ti, prepárate una lasaña solo para ti, escribe notas de felicitación en Post-it. Prepara el desayuno en la cama, pon una mesa bonita para la cena, di "Te quiero"... Todas estas acciones, a menudo destinadas a otra persona, se convierten en rituales de amor propio.
¿Podemos amar de verdad sin amarnos a nosotros mismos? Una distinción crucial.
Decir que es imposible amar a alguien sin amarse a uno mismo sería un tanto exagerado. En realidad, muchas personas se enamoran incluso cuando dudan de sí mismas, se subestiman o aún buscan su equilibrio interior. El amor puede existir, incluso en terrenos frágiles.
Pero quizás la verdadera pregunta no sea "¿Podemos amar?", sino más bien "¿Cómo amamos en estas condiciones?". Sin autoestima, el amor suele adoptar formas más inestables: miedo a no ser lo suficientemente bueno, una necesidad constante de reafirmación, dificultad para establecer límites. Amamos, sí, pero con una tensión latente, como si todo pudiera derrumbarse en cualquier momento.
Por el contrario, amarte lo suficiente no garantiza una relación perfecta, pero sí transforma profundamente tu manera de afrontarla. Ya no buscas a alguien que llene un vacío, sino con quien compartir un espacio que ya está habitado. No ruegas por amor, lo recibes.
En definitiva, el amor propio no es un requisito indispensable para una relación, sino más bien una brújula. Nos guía, nos equilibra y nos brinda seguridad. Sobre todo, nos permite distinguir entre un amor que reconforta… y un amor que consume.
