En Suiza, una mujer de 82 años fue víctima de una estafa sorprendentemente eficaz. Creyendo estar hablando con su asesor bancario, la jubilada instaló un software en su ordenador supuestamente para protegerla. En realidad, le estaba abriendo la puerta a un estafador que le robaría casi 268.000 euros en cuestión de segundos.
Una estafa telefónica bien engrasada
Las estafas bancarias están en constante evolución, y esta historia es un ejemplo inquietante. En Schwyz, en el centro de Suiza, la víctima recibió una llamada de un hombre que decía ser asesor de su banco. En tono tranquilizador, le explicó que se había detectado una transferencia sospechosa en su cuenta y que necesitaba proteger sus datos de inmediato.
El individuo le pidió entonces que instalara un supuesto programa antivirus, supuestamente para resolver el problema a distancia. En realidad, este programa le dio al estafador acceso completo al ordenador de la víctima. En cuanto inició sesión en su banca en línea, el estafador tomó el control y vació su cuenta ante sus ojos.
268.000 euros perdidos
Según el medio de comunicación local Bote der Urschweiz , el estafador transfirió casi 250.000 francos suizos, equivalentes a unos 268.000 euros. Se trata de una cantidad excepcional para este tipo de estafa, lo que lo convierte en uno de los robos a distancia más grandes registrados en el país.
Las autoridades suizas recuerdan al público que estas operaciones suelen ser llevadas a cabo por redes internacionales organizadas capaces de manipular a sus víctimas con gran realismo. El software instalado parecía una herramienta de mantenimiento legítima, lo que hacía la estafa prácticamente indetectable.
Una víctima conmocionada, pero no arruinada
Aunque la jubilada perdió una suma colosal, aún sentía cierto alivio: tenía una segunda cuenta bancaria en otra institución, lo que le permitía conservar parte de sus ahorros. Un pequeño consuelo, pero un doloroso recordatorio de los riesgos que conlleva confiar en las operadoras telefónicas.
Cómo evitar este tipo de estafas
Las autoridades recomiendan varios pasos sencillos para protegerse:
- Nunca instale software a pedido de un extraño, incluso si dice trabajar para su banco.
- No comparta ningún identificador o código confidencial por teléfono o en línea.
- Cuelgue inmediatamente y vuelva a llamar a su banco utilizando un número oficial.
- Informe cualquier intento sospechoso a la policía o a su banco.
La moraleja de la historia es que, en la era digital, la vigilancia sigue siendo la mejor defensa. La historia de este jubilado, víctima de una estafa sofisticada, sirve como recordatorio de que la seguridad bancaria comienza con la desconfianza. Tras una voz tranquilizadora al teléfono puede acechar a un estafador capaz de vaciar los ahorros de toda una vida en minutos.
