El grupo femenino estadounidense Katseye, compuesto por seis integrantes, se encuentra en el centro de una nueva controversia tras la viralización de su interpretación de "Gnarly" en los GRAMMYs por razones totalmente injustificadas. Acusadas de "falta de talento vocal", las integrantes también enfrentan críticas consideradas "sexistas" por muchos fans, quienes denuncian la persistente doble moral entre artistas femeninos y masculinos en la industria musical.
Una actuación muy esperada, ferozmente criticada
Considerada como uno de los momentos más destacados de la noche, la actuación de Katseye en los GRAMMYs pretendía marcar un hito simbólico para el grupo, que ya había sido objeto de críticas durante varios meses. Los seis miembros interpretaron "Gnarly", una canción ya controvertida entre el fandom, combinando una coreografía intensa con una presencia escénica de gran energía.
Los videos de la actuación inundaron rápidamente las redes sociales, acompañados de duros comentarios sobre sus habilidades vocales y la elección de canciones. Algunos usuarios incluso calificaron al grupo de "uno de los peores grupos musicales del momento". Los comentarios de un miembro, grabados entre bastidores, que decían : "Antes todos odiaban esta canción, ahora la tocamos en los GRAMMYs", avivaron aún más la ira de algunos espectadores, quienes lo interpretaron como arrogancia más que como una venganza simbólica.
@entertainmenttonight ¡Dios mío! ¿Es esto real? 😍 KATSEYE debutó en los #GRAMMY con "Gnarly" y el público estuvo ahí para verlo 👏 #katseye #gnarly ♬ sonido original - Entertainment Tonight
Críticas consideradas "sexistas" por muchos fans
Ante esta ola de odio, muchos fans y observadores denuncian el profundo sexismo de algunos comentarios. Señalan que Katseye es un grupo femenino que baila y canta simultáneamente, lo que implica un gran esfuerzo físico, mientras que muchos artistas masculinos simplemente cantan mientras permanecen prácticamente estáticos en el escenario, sin estar sujetos al mismo nivel de escrutinio.
Los internautas también señalan que, en el caso de Katseye, todo se examina con lupa: la apariencia, los atuendos considerados "vulgares", la coreografía, la respiración, las expresiones faciales e incluso sus comentarios tras bambalinas. Por el contrario, los cantantes o grupos masculinos que ofrecen actuaciones vocales mediocres, pero que se ven potenciados por la puesta en escena o los efectos de producción, rara vez son atacados con tanta ferocidad, y menos aún en lo que respecta a su físico o su "respetabilidad".
El doble rasero en la industria musical
Este caso reaviva un debate más amplio sobre cómo la industria construye y juzga a las artistas femeninas. En el K-pop y el pop global, las ídolos femeninas suelen ser juzgadas como si compitieran constantemente: belleza, voz, baile, actitud… todo se suma y luego se compara, como ya han denunciado miembros de Katseye, hablando de comentarios "distópicos" y sexistas generalizados.
El doble rasero se manifiesta en varios niveles:
Es más fácil tolerar que un hombre ofrezca una actuación "normal" si tiene carisma, mientras que una mujer debe combinar excelencia vocal, visual y coreográfica. Los mismos pasos de baile pueden percibirse como "poderosos" en un hombre y "vulgares" o "inapropiados" en una mujer. El más mínimo error de los grupos femeninos se convierte en pretexto para campañas de acoso, que a veces incluyen amenazas de muerte, como ya ha testificado Katseye.
En este contexto, la actuación de Katseye, considerada "decepcionante", sirve como catalizador de debates que van mucho más allá de la simple crítica musical y abordan cómo se percibe y juzga a las mujeres en el escenario.
En definitiva, el caso Katseye demuestra lo delgada que es la línea entre la crítica artística legítima y los ataques sexistas. Si bien se puede debatir la elección de una canción o la habilidad vocal, los fans denuncian con razón que estas jóvenes sean juzgadas con mayor severidad que muchos de sus colegas masculinos. Mientras persista esta doble moral, cada controversia en torno a un grupo femenino como Katseye seguirá siendo un reflejo incómodo de una industria y un público que no evalúan a los artistas por igual.
