Chappell Roan, la sensación del pop de 2024, se niega rotundamente a que la llamen por su nombre de nacimiento, Kayleigh Rose Amstutz. La cantautora estadounidense de Misuri adoptó su nombre artístico hace 10 años por motivos profundamente personales y de protección.
Un conmovedor homenaje a su difunto abuelo
Chappell Roan toma su nombre de una conmovedora historia familiar. "Chappell" rinde homenaje a su abuelo, Dennis K. Chappell, quien falleció en 2016 por cáncer cerebral. Antes de su muerte, le prometió que usaría ese nombre en su honor. "Roan" proviene de la canción favorita de su abuelo, "The Strawberry Roan", una antigua melodía del Oeste sobre un caballo rosa. Este nombre artístico sentimental encaja a la perfección con su personalidad drag.
Una completa desconexión con su nombre de nacimiento
En una entrevista con Cherwell , Chappell Roan reveló que nunca se sintió conectada con "Kayleigh". Para ella, el nombre evoca demasiado a la niña del Medio Oeste que una vez fue, no a la extravagante superestrella en la que se ha convertido. Su personaje de "Chappell Roan" es una creación artística independiente, casi una drag queen por derecho propio. En 2024, se lo dejó claro a sus fans: "No me llamen Kayleigh. Hay una parte de mí reservada para mi proyecto artístico y para todos ustedes. Otra parte es solo para mí, y no quiero que nadie me la quite".
Una barrera contra los aficionados "depredadores"
El meteórico ascenso de Chappell Roan a la fama, impulsado por éxitos como "¡Buena suerte, nena!" y su memorable aparición en los Grammy de 2025 con un vestido de Thierry Mugler, agravó sus ansiedades. Ante la intromisión de sus fans, que traspasaban los límites, estableció reglas estrictas:
- Chappell Roan = el personaje público, accesible a todos.
- Kayleigh Rose Amstutz = vida privada, reservada para la familia y amigos cercanos.
Este límite es esencial para preservar la salud mental en un mundo donde la fama atrae comportamientos obsesivos y “depredadores”.
De Kayleigh a Chappell: un renacimiento exitoso
Su negativa a llamarse Kayleigh va más allá de un simple capricho artístico. Es un renacimiento: dejar Misuri para mudarse a Los Ángeles, abandonar un nombre que no le sentaba bien y adoptar una identidad extravagante que le ha valido varias nominaciones al Grammy. Chappell Roan no es solo un nombre: es un manifiesto. Encarna la cultura drag, la audacia pop y la independencia frente a una industria despiadada.
Su reciente triunfo, a pesar de las críticas por su vestido en los Grammy, demuestra que esta decisión fue la correcta. Al rechazar categóricamente "Kayleigh", Chappell Roan no solo protege su privacidad, sino que también celebra la memoria de su abuelo y su identidad artística. En una época donde las estrellas son perseguidas sin descanso, su mensaje es claro: respetar los propios límites es respetar al artista.
En resumen, Chappell Roan no es solo un nombre artístico. Es una declaración de independencia, un homenaje familiar y un escudo contra la hipervisibilidad. Una elección que, irónicamente, la hace aún más icónica.
