Jessi Ngatikaura, estrella del reality show "The Secret Lives of Mormon Wives", ha revelado que está viviendo una pesadilla después de su última cirugía estética, hasta el punto de afirmar que su rostro "luce horrible" y que el procedimiento ha "arruinado (su) vida".
Jessi Ngatikaura en pleno arrepentimiento
En un video de TikTok , Jessi Ngatikaura explica que está "extremadamente insatisfecha" con los resultados de su última cirugía, en la que gastó aproximadamente $25,000. Confiesa que siente que esta operación le ha "arruinado la vida" y "su carrera", ya que su imagen es fundamental para su trabajo frente a las cámaras, en entrevistas y en actividades promocionales. La estrella de telerrealidad, que saltó a la fama tras aparecer en el programa de Hulu "The Secret Lives of Mormon Wives", llega a decir que se siente "espantosamente horrible" en la quinta temporada, describiendo una "cara hinchada", ojos que "lucen de locura" y una mirada completamente diferente a la que tenía en la temporada anterior. "Mi cara se ve horrible, estoy totalmente de acuerdo", insiste, explicando cómo estos cambios la hacen sentir "realmente insegura".
Procedimientos mal entendidos y graves efectos secundarios que soportar
Originalmente, Jessi solo quería una blefaroplastia inferior para corregir la forma de sus ojos. Por recomendación médica, explica que aceptó añadir una blefaroplastia superior y un injerto de grasa, sin comprender completamente el alcance del procedimiento, sus consecuencias ni el período de recuperación. Ahora explica que en realidad no quería la transferencia de grasa, que simplemente siguió una sugerencia y lamenta no haber preguntado más.
Jessi Ngatikaura también afirma que le añadieron grasa en los labios sin su consentimiento, lo que los hizo "muy abultados" y aumentó aún más su incomodidad al mirarse al espejo. Para intentar "corregir" el resultado, ya ha usado Kybella para reducir parte de la grasa que la hace lucir "hinchadita", pero sin recuperar su aspecto anterior.
Una crisis de confianza que se ha convertido en una lección de advertencia
Al recordar, Jessi Ngatikaura admite que estaba cegada por sus problemas de autoestima y que ya no veía lo hermosa que era antes de estas múltiples cirugías. Confiesa que, al volver a ver la cuarta temporada, piensa: "Estuve realmente bien, ojalá la hubiera visto entonces", una revelación que la conmueve tanto que llora en un video.
Hoy, promete "no tocarse la cara más que para ponerse bótox" e insta a sus seguidores a pensarlo bien, investigar y tomarse su tiempo antes de someterse a una cirugía estética. "Está bien ser bella en tu propia piel y alcanzar un nivel de confianza en el que ya no sientas la necesidad de cambiar nada", concluye, convirtiendo su dolorosa experiencia en una advertencia para quienes podrían verse tentados a seguir el mismo camino.
Más allá de su experiencia personal, el testimonio de Jessi Ngatikaura destaca las presiones estéticas que pueden afectar a las figuras públicas, pero también a muchas mujeres en su vida diaria. Su historia nos recuerda que la búsqueda de la "perfección" a veces puede enmascarar una profunda falta de confianza en sí mismas, que la cirugía no siempre resuelve.
