La actriz y productora estadounidense Laura Dern se pronuncia contra la normalización de los procedimientos cosméticos entre las mujeres muy jóvenes. Esta señal de alarma revela la magnitud de la presión ejercida sobre el cuerpo femenino.
Una generación bajo alta presión
Laura Dern no ha perdido ni un ápice de su franqueza. Conocida por sus memorables papeles en "Jurassic Park" y "Big Little Lies", habló con The Independent sobre un tema que le apasiona: la presión para ajustarse a los estándares de belleza que enfrentan las generaciones más jóvenes, y en particular las amigas de su hija Jaya, de 21 años. "Escucho a sus amigas decir que ya deberían estar considerando procedimientos para evitar las arrugas algún día. ¡Es trágico!", confesó.
También señaló que, en la época de su madre, Diane Ladd, las conversaciones sobre cirugía estética solo surgían a partir de los 70 años, como una forma de "mantenerse vigente", una idea que ella también cuestiona, recordándonos que no se necesita cirugía para existir. Hoy en día, esta presión apenas comienza a los veinte años.
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Los estándares de belleza se establecen a una edad cada vez más temprana.
Laura Dern destaca un cambio alarmante: la idea de que el envejecimiento ya no es un proceso natural, sino un peligro que debe prevenirse. Los llamados tratamientos "preventivos", ampliamente promocionados en redes sociales, forman parte de una lógica consumista que la actriz denuncia enérgicamente. "Es como si la industria tabacalera hiciera creer a la gente que fumar estaba de moda. Ahora, venden la idea de que hay que alisarse la frente a los 20 como medida de salud o prevención. Hablan de prevención para disimular la presión". La comparación es cruda, pero acertada. Ya no se trata simplemente de "elecciones personales", sino de prescripciones sociales cada vez más normalizadas.
Mandatos impulsados por el marketing... y los pares
Esta tendencia no solo se debe a la industria cosmética; también se ve impulsada por las redes sociales, donde las jóvenes se desenvuelven en un mundo de filtros, tutoriales de belleza e influencers digitalmente alterados. La presión social refuerza la idea de que la belleza ideal consiste en una piel tersa, una nariz refinada y labios carnosos, todo desde una edad muy temprana. Mientras que las generaciones anteriores descubrieron los procedimientos cosméticos en la edad adulta, las adolescentes de hoy crecen con la idea de que deben "mejorarse" antes incluso de desarrollar su propia identidad. Y esta presión a menudo se ejerce silenciosamente, tan común se ha vuelto esta práctica.
¿Empoderamiento o nuevas cadenas?
Laura Dern desafía la narrativa predominante de que estas prácticas son opciones libres y feministas. Para ella, el argumento del empoderamiento a menudo enmascara una realidad más oscura: «Estas normas fueron creadas por miedos e inseguridades. No es progreso». Su análisis se hace eco del trabajo de muchas investigadoras feministas que cuestionan la difusa línea entre la libertad individual y las normas internalizadas. ¿Podemos hablar realmente de empoderamiento cuando una joven modifica su rostro para «adaptarse» a un ideal de belleza irreal?
Hablar con mujeres jóvenes sin hacerlas sentir culpables
En sus comentarios, Laura Dern no juzga a las jóvenes que participan en estas prácticas. Más bien, desafía a una sociedad que les hace creer que deben hacerlo. Esta es una distinción crucial en un debate a menudo polarizado entre la aprobación tácita y la estigmatización. Para muchas, incluida su propia hija Jaya, quien aspira a ser actriz, la apariencia importa, a veces a expensas de la autoestima. Y en un mundo donde la visibilidad se logra a través de la imagen, se vuelve urgente desarrollar contranarrativas.
Hacia una visión diferente de la belleza
El testimonio de Laura Dern es un llamado a bajar el ritmo. A redescubrir la alegría de los rostros reales, las expresiones y el paso del tiempo. A recordar que las arrugas cuentan la historia de una vida, no de una derrota. En un paisaje saturado de imágenes pulidas y promesas de perfección, su voz subraya la importancia de los matices, la perspectiva y la amabilidad, hacia nosotros mismos y, especialmente, hacia las generaciones más jóvenes.
En definitiva, solo hablando, como lo hace Laura Dern, podemos abrir espacios de reflexión. No para prohibir ni culpar, sino para cuestionar. ¿Por qué algunas jóvenes se sienten "viejas" a los 21 años? ¿Qué dicen nuestros estándares de belleza sobre el valor que les damos a las mujeres? ¿Y cómo podemos desarrollar una autoestima que no dependa de la intervención?
