Durante la menopausia, es posible que sientas el abdomen más hinchado, pesado o sensible que antes. Estos cambios son comunes y no significan que tu cuerpo esté funcionando mal. La buena noticia es que, por lo general, con algunos pasos sencillos puedes recuperar el bienestar en tu día a día, sin presiones ni promesas milagrosas.
¿Por qué cambia el estómago durante la menopausia?
La menopausia conlleva cambios hormonales significativos, como una disminución de los niveles de estrógeno y progesterona. Estos cambios pueden afectar la digestión, el tránsito intestinal y la forma en que el cuerpo almacena grasa. Como consecuencia, algunas mujeres experimentan mayor producción de gases, digestión lenta o sensación de hinchazón abdominal.
El estrés también puede influir. Durante este periodo de transición, es común experimentar fatiga, tensión mental o ansiedad. Cuando el sistema nervioso está bajo tensión, la respiración a veces se vuelve más superficial, los músculos abdominales se tensan y las molestias digestivas pueden intensificarse. Por lo tanto, el objetivo no es "corregir" el estómago, sino brindarle un apoyo suave.
Acción n.° 1: Camina mientras respiras por la nariz.
Un primer paso sencillo, aunque a menudo subestimado, es dar un paseo suave después de las comidas, combinado con la respiración nasal consciente. Concretamente, camina de 10 a 15 minutos, inhalando y exhalando por la nariz. Al exhalar, contrae suavemente el abdomen, sin forzarlo.
Este movimiento facilita la movilidad del diafragma. Este gran músculo respiratorio actúa como un masaje interno natural: estimula el sistema digestivo, mejora la circulación y puede favorecer la expulsión de gases. Además, caminar también ayuda a reducir el estrés mental.
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Acción n.º 2: el “vacío estomacal” en versión confort.
A menudo presentado en redes sociales con fines estéticos, el "vacío abdominal" también puede utilizarse de otra manera: como un suave ejercicio de respiración para reconectar los músculos abdominales profundos. El principio es simple:
- Inhala por la nariz, dejando que tu estómago se relaje.
- Exhala lentamente, contrayendo gradualmente el abdomen hacia adentro.
- Mantenga esta sensación durante unos segundos, sin dolor ni bloqueo incómodo.
- Relájate y vuelve a empezar con calma.
Este ejercicio activa los músculos profundos del tronco y puede favorecer la digestión al estimular suavemente la zona abdominal. El objetivo no es contraer el abdomen para parecer más delgado, sino respirar mejor y recuperar la movilidad interna.
Si padece alguna afección cardíaca, presión arterial alta o se ha sometido recientemente a una cirugía, lo mejor es consultar con un profesional de la salud antes de intentar este ejercicio.
Paso #3: Automasaje del abdomen
Tu estómago agradece la suavidad. El automasaje abdominal puede ayudarte a liberar la tensión y favorecer la digestión. Acuéstate o recuéstate en una posición cómoda. Coloca las manos calientes sobre tu abdomen y realiza movimientos circulares lentos en el sentido de las agujas del reloj alrededor de tu ombligo.
La presión debe ser suave y agradable. Este pequeño ritual puede promover una sensación de calma, reducir la tensión abdominal y mejorar la conciencia corporal. En otras palabras, te reconectas con tu abdomen con amabilidad, en lugar de resistirte a él.
En resumen, estas tres técnicas —caminatas de respiración, respiración abdominal y automasaje— pueden combinarse para favorecer la relajación, la digestión y el bienestar. No sustituyen un estilo de vida saludable: una hidratación adecuada, una dieta acorde a tus tolerancias, ejercicio regular, un sueño reparador y, si es necesario, atención médica. Y, sobre todo, no hay nada que «arreglar». La hinchazón abdominal durante la menopausia no es un fracaso ni una culpa. Es simplemente un cuerpo vivo que experimenta una transición hormonal natural.
