Esta posición sentada puede explicar algunas dolencias recurrentes.

Cruzar las piernas es un reflejo muy común al sentarse. Sin embargo, esta postura puede tener efectos en el cuerpo, especialmente si se mantiene durante períodos prolongados. Según varios especialistas en postura y salud musculoesquelética, esta posición puede afectar la circulación sanguínea, la alineación pélvica e incluso contribuir a ciertos dolores crónicos.

Una posición muy común… pero no siempre ideal

Para muchas personas, cruzar las piernas es uno de esos gestos automáticos que adoptamos sin siquiera pensarlo. Sin embargo, este hábito puede alterar el equilibrio natural del cuerpo. Al cruzar las piernas, la pelvis se inclina ligeramente y el cuerpo debe compensar para mantenerse estable. A largo plazo, esta asimetría puede afectar la postura general y causar tensión en ciertas zonas del cuerpo, especialmente en la zona lumbar y las caderas.

Posibles efectos sobre la circulación sanguínea

Cruzar las piernas también puede interrumpir la circulación sanguínea, especialmente si se mantiene esta posición durante períodos prolongados. Según los especialistas , esta postura puede ralentizar el retorno venoso en las extremidades inferiores, ya que las venas pueden comprimirse en la zona de la ingle. Esto puede provocar sensación de piernas pesadas o agravar ciertos problemas circulatorios en personas que ya presentan riesgo.

La Seguridad Social francesa también recuerda que mantener las piernas cruzadas durante largos periodos puede ralentizar el retorno de la sangre venosa a las piernas, lo que puede empeorar los síntomas en personas que padecen varices.

Una postura que puede contribuir a ciertos dolores

Sin embargo, el principal impacto se centra en la postura. Al cruzar las piernas, la posición de la pelvis cambia ligeramente. El cuerpo entonces compensa para mantener el equilibrio , lo que puede causar una torsión de la pelvis y una asimetría de la columna vertebral. Con el tiempo, estos desequilibrios pueden provocar tensión muscular y dolor lumbar.

Algunas fuentes indican que esta postura compromete de forma desigual los músculos de la cadera y los muslos, lo que puede contribuir al dolor en la pelvis, los glúteos o la zona lumbar. Según el anatomista Adam Taylor , de la Universidad de Lancaster, permanecer frecuentemente en esta postura puede incluso provocar cambios en la longitud de ciertos músculos y en la alineación de la pelvis. Estos cambios pueden, a su vez, influir en la alineación de la columna vertebral y los hombros.

El verdadero problema: permanecer quieto durante demasiado tiempo

Los expertos enfatizan un punto importante: el principal problema no es cruzar las piernas, sino mantener la misma postura durante períodos prolongados. Estar sentado durante largos períodos ya ejerce una presión significativa sobre la columna vertebral. Algunos estudios indican que la presión sobre los discos lumbares puede ser mayor al estar sentado que al estar de pie, lo que puede contribuir al dolor de espalda si se permanece inmóvil durante demasiado tiempo.

En resumen, cruzar las piernas al sentarse es un gesto común y generalmente inofensivo si se hace ocasionalmente. Sin embargo, cuando esta postura se adopta durante largos periodos o se repite con mucha frecuencia, puede contribuir a la tensión muscular, desequilibrios posturales o incluso problemas circulatorios en algunas personas. La mejor estrategia es simple: variar las posiciones, evitar estar sentado demasiado tiempo y moverse con regularidad.

Fabienne Ba.
Fabienne Ba.
Soy Fabienne, redactora del sitio web The Body Optimist. Me apasiona el poder de las mujeres en el mundo y su capacidad para transformarlo. Creo que las mujeres tienen una voz única e importante que ofrecer, y me motiva a contribuir a la promoción de la igualdad. Me esfuerzo al máximo para apoyar iniciativas que animan a las mujeres a alzar la voz y hacerse escuchar.

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