Lucie (@hikari_sunshine en TikTok), una francesa de 24 años residente en Tokio, organizó una ceremonia simbólica con Mami Nanami, personaje ficticio del famoso anime "Rent-a-Girlfriend", en una capilla de Okayama el 13 de diciembre de 2025. Graduada de Sciences Po Paris y apasionada de la cultura japonesa desde la infancia, abraza plenamente esta unión no legal que está dividiendo las redes sociales.
Una pasión nacida en la infancia japonesa
Originaria del sur de Francia con raíces belgas, Lucie descubrió Japón de niña gracias a viajes familiares y al aprendizaje de idiomas en el instituto. En 2018, el anime "Rent-A-Girlfriend" la cautivó con Mami, una antagonista manipuladora e independiente que desafía los estereotipos del harén. Coleccionista compulsiva de artículos (figuras, pósteres, peluches), organiza su compromiso simbólico en 2023 para celebrar su aniversario virtual.
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Reacciones contrastantes: odio y apoyo
Contactada por Sun Euro, una empresa especializada en bodas simuladas, Lucie celebró su "boda" con un vestido blanco en una capilla de Okayama, mientras sus padres la veían por Zoom. El evento, compartido con sus 20.000 seguidores de Instagram y 24.000 de TikTok, generó 1.000 comentarios de odio en 24 horas, pero también inspiró a los fans del oshikatsu (amor por ídolos ficticios). A pesar de los insultos, Lucie perseveró: "No estaba psicológicamente preparada para la exposición, pero no dejaré de amarlo. Es como estar enamorada de alguien en la vida real".
Libertad emocional y límites sociales
Este caso ilustra el oshikatsu japonés, donde el amor por personajes de ficción se convierte en un ritual social. Lucie encarna los valores de la autoexpresión frente al juicio: «Mami me da energía a diario». Aunque consciente de la parcialidad de la historia y de la aprensión por el final del manga, afirma su derecho a «amar libremente sin herir a los demás».
Más allá de la controversia, la historia de Lucie (@hikari_sunshine en TikTok) plantea preguntas sobre nuestra relación con el amor, la imaginación y las normas sociales. Ya sea que la veamos como una excentricidad o una exigencia legítima, su acción revela principalmente una sociedad en plena redefinición de sus marcos emocionales, donde la expresión personal se está convirtiendo, más que nunca, en un acto político.
