Con tan solo 16 años, Olivia Bahsous ya cuenta con un impresionante palmarés. Tricampeona mundial de Muay Thai, esta joven atleta canadiense de origen palestino también utiliza su fama para difundir un mensaje: no existe una única manera de ser mujer, ni una sola forma de alcanzar el éxito.
"Soy yo quien se atreve a ser diferente."
Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), Olivia Bahsous publicó un mensaje significativo en Instagram. La joven atleta escribió que en cada árbol genealógico hay una chica que decidió que las reglas ya no se aplicaban a ella.
Una frase sencilla pero poderosa que resume a la perfección su trayectoria. En un deporte aún dominado en gran medida por los hombres, Olivia Bahsous dejó su huella desde muy joven al negarse a conformarse. Su mensaje no se limita al deporte. También evoca la idea de ocupar el propio lugar, perseguir las propias ambiciones y abrazar la individualidad, incluso cuando desafía las expectativas o los estereotipos.
Tres veces campeón del mundo antes de los 16 años.
Mientras muchos aún están descubriendo su camino en la adolescencia, Olivia Bahsous ya está cosechando títulos internacionales. Antes incluso de cumplir los 16 años, se convirtió en tricampeona mundial de Muay Thai, compitiendo en tres categorías de peso diferentes. Además, ha ganado varias medallas de oro en competiciones de la IFMA, la Federación Internacional de Muay Thai.
En 2023, representó a Canadá en los Juegos Mundiales de la IFMA celebrados en Turquía. Esta actuación fue aún más impresionante si se tiene en cuenta que, con tan solo 16 años, ya contaba con más de treinta combates en su haber.
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Un atleta con múltiples talentos
El entrenamiento de Olivia Bahsous no se limita al Muay Thai. Además de su entrenamiento en Muay Thai, también desarrolla sus habilidades en Jiu-Jitsu brasileño y grappling. Entrena regularmente en Tailandia, especialmente en la Academia de Grappling de Phuket, donde perfecciona su técnica en diversas disciplinas de combate. Esta versatilidad le permitió recientemente ganar una competición de grappling organizada por ADCC Tailandia.
Detrás de sus actuaciones se esconde un verdadero proyecto familiar. Su padre, Tanios Bahsous, lo ha entrenado desde sus inicios, mientras que su madre, Randa, participa en la gestión de su carrera.
Un éxito construido con su comunidad.
En las redes sociales, Olivia Bahsous comparte momentos íntimos de su día a día sin intentar pulir su imagen. Muestra las victorias, pero también los duros entrenamientos, las lesiones, el cansancio y los momentos de duda.
Esta transparencia ha contribuido a crear una comunidad muy comprometida a su alrededor. Gracias al apoyo de sus seguidores, la joven atleta incluso pudo financiar algunos de sus viajes para participar en competiciones internacionales, principalmente a través de una campaña de financiación colectiva. Esto nos recuerda que una carrera deportiva no siempre se construye con grandes patrocinadores o recursos ilimitados, sino también con perseverancia y con personas que creen en ti.
Un mensaje que va mucho más allá del anillo.
Olivia Bahsous afirma con frecuencia que no piensa parar hasta convertirse en una de las mejores luchadoras de su generación. Una ambición firme, impulsada por una gran confianza en sí misma.
Más allá de los títulos y las medallas, su trayectoria resuena con fuerza en muchas jóvenes. Su mensaje las anima a ocupar su lugar, a creer en sus capacidades y a no tener miedo de ser diferentes. Y esta diferencia puede manifestarse de mil maneras: en el deporte, en el trabajo, en el estilo, en los sueños o en la forma en que experimentan su cuerpo y su feminidad.
En definitiva, Olivia Bahsous nos recuerda algo esencial: no existe una única manera de ser fuerte.
