El 5 de enero de 2026, un tribunal de París condenó a ocho ciberacosadores que atacaban a Brigitte Macron a penas de prisión condicional de entre cuatro y ocho meses, y de uno a seis meses. Estas sentencias se centraban en la difusión en línea de insultos y rumores de odio sobre el género y la vida privada de la esposa del presidente francés, Emmanuel Macron.
Ataques dirigidos contra el género y la intimidad
El juez presidente, Thierry Donnard, enfatizó una "mala intención" mediante comentarios "maliciosos, degradantes e insultantes", según Le Monde . Estos ataques forman parte de una ola masiva de desinformación sobre Emmanuel Macron y Brigitte Macron, incluyendo el rumor infundado de que ella es transgénero.
Un profundo impacto en la familia
Brigitte Macron, quien no asistió a la audiencia, presentó una denuncia a finales de agosto de 2024 después de que el rumor tuviera un fuerte impacto en su entorno. Declaró a los investigadores que sus nietos oyeron a sus compañeros de clase decir que su abuela era un hombre, lo que revela el impacto personal de este acoso en línea.
Una respuesta jurídica firme en Francia y Estados Unidos
Esta sentencia marca un paso en la respuesta legal de la pareja presidencial, que ha emprendido acciones legales contra los principales divulgadores de estos rumores, tanto en Francia como en Estados Unidos. Las sentencias dictadas reflejan la gravedad del ciberacoso contra figuras públicas, especialmente cuando afecta a su privacidad y a su familia.
Una fuerte señal contra los rumores en línea
Estas condenas se producen en medio de un aumento del discurso de odio en línea, amplificado por el anonimato de las redes sociales. Al sancionar con firmeza a ocho acusados, la justicia francesa ha marcado un hito importante en la lucha contra el ciberacoso, reforzando la idea de que la difamación y los rumores maliciosos conllevan graves sanciones penales.
Este precedente podría disuadir a otros medios de comunicación y reforzar la protección de las víctimas de violencia en línea. Queda por ver si esta firmeza legal se limitará a los casos que involucran a figuras públicas o políticas, y si se aplicará con el mismo rigor a las situaciones de acoso dirigidas a la gente común —es decir, a quienes no son conocidos públicamente—, cuyas voces y sufrimiento aún luchan con demasiada frecuencia por ser reconocidos.
Este veredicto representa una primera victoria legal para Brigitte Macron y marca un punto de inflexión en la protección de las figuras públicas contra la violencia en línea. Al establecer límites claros al anonimato tóxico de las redes sociales, el sistema judicial francés allana el camino para una mayor responsabilidad de los usuarios de internet, protegiendo no solo a las personas de alto perfil, sino también a las víctimas comunes del acoso en línea.
