Algunas personas tienen abundante vello corporal, mientras que otras casi no tienen. Contrariamente a la creencia popular, esta diferencia no se debe únicamente a los niveles de testosterona. Las hormonas, la genética y los antecedentes familiares influyen en la forma en que cada persona tiene su propio vello corporal.
Las hormonas, las conductoras del vello corporal.
El crecimiento del cabello está influenciado principalmente por los andrógenos, una familia de hormonas que incluye la testosterona. Sin embargo, el factor clave es la DHT (dihidrotestosterona), una versión más activa de esta hormona, producida por una enzima presente en el organismo.
Su función se hace más evidente durante la pubertad. Bajo su influencia, el vello fino que cubre el cuerpo puede volverse más grueso, oscuro y resistente en ciertas zonas como la cara, el pecho, los brazos o la espalda. Un detalle sorprendente: todos, o casi todos, tenemos la misma cantidad de folículos pilosos. La diferencia, por lo tanto, no radica en su cantidad, sino en el tipo de vello que producen.
Todo depende de la sensibilidad de los folículos.
¿Por qué dos personas con niveles similares de testosterona no tienen la misma cantidad de vello corporal? La respuesta reside en los folículos pilosos. Su sensibilidad a las hormonas varía de persona a persona, y esta característica está determinada en gran medida por la genética. En algunas personas, los folículos reaccionan con fuerza a los andrógenos, lo que favorece un crecimiento más denso del vello. En otras, la respuesta es mucho más sutil. En otras palabras, no solo importa la cantidad de hormonas, sino cómo las interpreta el cuerpo.
Los genes también cuentan tu historia.
Tu historia familiar influye mucho en el vello corporal. Los investigadores han identificado un gen llamado EDAR, implicado en la formación de los folículos pilosos desde la etapa embrionaria. Ciertas variantes de este gen influyen en el grosor y la estructura del vello corporal. Estas variantes son más comunes en determinadas poblaciones, lo que ayuda a explicar por qué el vello corporal suele ser más abundante en personas de ascendencia mediterránea, de Oriente Medio o del sur de Asia, y generalmente menos abundante en personas de origen asiático oriental. Estas diferencias son simplemente parte de la diversidad natural de los seres humanos.
Mayor visibilidad del vello corporal en las mujeres: ¿es esto normal?
Por supuesto. En las mujeres, el aumento del vello corporal suele estar relacionado con la genética o los antecedentes familiares. Es una variación natural sin consecuencias para la salud. Sin embargo, en algunos casos, un aumento repentino del vello corporal puede estar asociado con un desequilibrio hormonal, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), que conlleva una mayor producción de andrógenos. Si este cambio viene acompañado de otros síntomas o aparece rápidamente, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
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Una característica natural, sencillamente.
Tener más o menos vello corporal no dice nada sobre tu salud, tu feminidad ni tu masculinidad. Esta característica es el resultado de una sutil interacción entre la genética, las hormonas y la sensibilidad de los folículos pilosos.
En realidad, el vello corporal es una expresión de diversidad biológica. Cada cuerpo tiene su propio equilibrio, moldeado por la herencia y la evolución. Esta diferencia perfectamente natural nos recuerda que no existe una sola forma de ser, sino multitud de variaciones, todas igualmente válidas.
