Una usuaria de internet preguntó por qué las mujeres deberían dejar de disculparse, y las respuestas se han vuelto virales.

Una simple frase publicada en redes sociales bastó para reavivar un debate global. ¿Por qué tantas mujeres se disculpan por existir, por expresarse o simplemente por ser ellas mismas? Una pregunta que se hizo viral y miles de respuestas que apuntaban a la misma conclusión.

Una simple pregunta que desató una ola de concienciación.

Todo comenzó con un video de la creadora de contenido estadounidense Arianna Kyanne en TikTok. En él, cuestiona un hábito casi invisible pero omnipresente: el reflejo de disculparse, especialmente por la apariencia. Cabello despeinado, rostro cansado, sin maquillaje… todas estas son situaciones en las que aparece un "perdón" sin una razón real. Su frase , "No le debes tu belleza al mundo", resonó mucho más allá de la plataforma. El mensaje circuló ampliamente, compartido en Instagram, X (antes Twitter) e incluso en boletines informativos para mujeres. Muy rápidamente, la discusión se amplió: ¿por qué las mujeres todavía se disculpan por?

Una larga lista de "perdón" que son completamente innecesarios.

Las respuestas de los internautas conforman un inventario casi liberador. Ya no hay que disculparse por la apariencia natural: sin maquillaje, canas aceptadas, piel "imperfecta", rasgos cansados tras un largo día. Significa también dejar de disculparse por el propio cuerpo, su forma, sus variaciones, sus signos de vida. El cuerpo cambia, respira, evoluciona, y no necesita justificación.

La lista continúa con situaciones cotidianas: intervenir en reuniones, sentarse en el transporte público, pedir un favor, decir que no, establecer límites, corregir un error. O incluso llorar, dudar, reflexionar, existir sin disculparse por ocupar tiempo o espacio. Detrás de estos ejemplos, se repite una idea: muchas mujeres han aprendido a pasar desapercibidas antes incluso de volverse demasiado visibles.

Lo que revela la investigación sobre este reflejo profundamente arraigado

Este fenómeno no es solo una sensación. Investigaciones en psicología, en particular las de Karina Schumann y Michael Ross publicadas en Psychological Science, demuestran que las mujeres se disculpan con más frecuencia que los hombres. La diferencia no radica en una mayor cortesía, sino en una percepción más amplia de lo que constituye una falta.

Las mujeres tienden a considerar que más situaciones requieren disculpas, incluso cuando objetivamente no tienen motivos para disculparse. Otros estudios, en particular los realizados en la Universidad de Arizona, confirman esta tendencia y destacan el impacto del aprendizaje social temprano: ser amable, discreta y complaciente.

Cuando "lo siento" se convierte en un obstáculo invisible

En el ámbito profesional, este reflejo puede tener consecuencias significativas. Las investigaciones en gestión muestran una brecha en la autoevaluación entre hombres y mujeres: con un desempeño igual, las mujeres tienden a subestimarse más. En las reuniones, frases como «disculpe la molestia» o «solo una pregunta rápida» parecen inofensivas.

Sin embargo, contribuyen a una sutil forma de modestia que influye en cómo se perciben y, a veces, se valoran sus palabras. A la larga, esto puede afectar el reconocimiento, la confianza que proyectan y las oportunidades profesionales. No por falta de competencia, sino por una cautela excesiva.

Hacia una forma de expresión más directa y libre.

En los últimos años, se han alzado voces para desmantelar este reflejo. Campañas de comunicación, autores, creadores de contenido y profesionales del bienestar promueven una actitud más asertiva y menos autojustificable a la hora de expresar opiniones. El objetivo no es volverse brusco ni menos atento a los demás, sino simplemente reemplazar la excusa automática con una comunicación más neutral y segura: hablar, preguntar, afirmar, sin pasar desapercibido.

Quizás, en última instancia, la verdadera transformación reside en estos pequeños ajustes cotidianos. Reemplazar el automático "perdón" por un simple y deliberado silencio. Y recordar que ocupar espacio no es una falta que deba corregirse.

Fabienne Baure
Fabienne Baure
Soy Fabienne, redactora del sitio web The Body Optimist. Me apasiona el poder de las mujeres en el mundo y su capacidad para transformarlo. Creo que las mujeres tienen una voz única e importante que ofrecer, y me motiva a contribuir a la promoción de la igualdad. Me esfuerzo al máximo para apoyar iniciativas que animan a las mujeres a alzar la voz y hacerse escuchar.

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