Entrar en una peluquería a veces puede deparar una sorpresa al pagar. Por un servicio que parece similar, las mujeres suelen pagar más que los hombres. ¿A qué se debe esta diferencia de precio? Analicemos con más detalle esta práctica aún muy común.
Precios que siguen siendo muy diferentes
La asociación de consumidores CLCV analizó los precios en 902 peluquerías de toda Francia. Sus conclusiones son inequívocas: un paquete que incluye champú, corte y peinado cuesta una media de 20,46 € para hombres, frente a los 30,07 € para mujeres. Esto representa una diferencia de aproximadamente el 47 %. Aún más sorprendente es que, entre todos los establecimientos analizados, solo uno ofrecía precios unisex, calculados únicamente en función del tiempo empleado y los productos utilizados, sin distinguir entre clientes masculinos y femeninos.
La longitud del cabello no lo explica todo.
Los profesionales suelen argumentar que el cabello largo requiere más tiempo, técnica y productos. En este caso, un precio más elevado es comprensible. Sin embargo, en la práctica, esta justificación no siempre se corresponde con los precios publicados.
La encuesta cita, por ejemplo, una peluquería donde un corte de pelo corto para mujer cuesta 69 €, frente a los 34 € de un hombre, independientemente de la longitud del cabello. Un corte de pelo largo, considerado femenino, tiene un precio de 72 €, solo unos pocos euros más. En otras palabras, la diferencia de precio a veces parece estar más relacionada con el género indicado en la lista de precios que con el servicio real prestado.
Una práctica permitida... pero que plantea interrogantes.
En Francia, las peluquerías tienen libertad para fijar sus propios precios, siempre que estén claramente visibles. Por lo tanto, ofrecer precios diferentes para mujeres y hombres no es ilegal. Sin embargo, la CLCV (Asociación Nacional de Consumidores) destaca otro problema: más de una de cada cinco peluquerías no cumple correctamente con la obligación de mostrar sus precios a la vista en el exterior. Sin esta información, resulta más difícil comparar precios antes de elegir un peluquero.
Ferias comerciales que cambian las reglas
Cada vez más establecimientos optan por un enfoque diferente. En lugar de diferenciar los precios por género, los calculan en función de criterios concretos: longitud del cabello, tiempo necesario para el servicio o cantidad de productos utilizados. Este método suele considerarse más transparente y les permite ofrecer una atención más inclusiva a todo el mundo, sin imponer una distinción entre "mujer" y "hombre".
Una buena pregunta para hacer
Si te vas a hacer un corte de pelo corto y el precio te parece elevado, no dudes en preguntar qué lo justifica. El tiempo empleado, la técnica utilizada o los tratamientos realizados pueden explicar la diferencia... pero estos elementos merecen ser detallados con claridad.
En definitiva, la diferencia de precios que se observa en muchos salones parece deberse principalmente a prácticas comerciales arraigadas. Esta tendencia está cambiando gradualmente, ya que los clientes buscan precios más justos y transparentes, basados principalmente en los servicios que realmente se prestan.
