Optimizar la apariencia, cuidar el cuerpo, sentirse bien con uno mismo: nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, una tendencia surgida en las redes sociales lleva esta lógica mucho más allá. El "looksmaxxing" resulta tan intrigante como alarmante, sobre todo entre los hombres jóvenes.
Cuando el cuerpo se convierte en un proyecto a optimizar
El "lookmaxxing" se basa en una idea simple… y peligrosa: tu apariencia es la clave de tu éxito. El flirteo, el estatus social, la confianza… supuestamente todo depende de tu físico. En plataformascomo TikTok , Reddit y YouTube, abunda el contenido que anima a los usuarios a analizar cada detalle de su rostro y cuerpo: simetría, mandíbula, ojos, proporciones. Algunos incluso llegan a ofrecer "clasificaciones" o "puntuaciones" de belleza, como si existiera una fórmula universal para la "masculinidad perfecta".
Como resultado, tu cuerpo puede percibirse rápidamente no como un espacio para habitar, sino como un proyecto que debe mejorarse, corregirse y optimizarse constantemente. Una visión que puede resultar agotadora y desconectada de la realidad.
Prácticas que pueden ir demasiado lejos
Si bien el autocuidado puede ser positivo, algunas prácticas asociadas con la mejora de la apariencia van mucho más allá. Estas incluyen técnicas como el "mewing" (colocar la lengua contra el paladar para modificar la mandíbula), ejercicios intensivos de masticación, dietas muy estrictas y entrenamiento físico extremo.
Aún más preocupante es la circulación de métodos peligrosos, como la "fractura de huesos", que consiste en golpear los huesos faciales para intentar remodelarlos. Los profesionales sanitarios advierten de riesgos muy reales: lesiones, problemas articulares, daño nervioso… por no hablar del impacto psicológico. Porque cuando no se consiguen los resultados deseados —lo cual ocurre con frecuencia— la frustración puede ser intensa.
Una presión mental que se instala
Detrás de esta búsqueda de la "maximización" también se encuentra un impacto en la salud mental. Algunos especialistas observan un aumento de los trastornos de la imagen corporal entre los hombres, en particular el trastorno dismórfico corporal. En este caso, es posible que sientas que tu cuerpo nunca es lo suficientemente musculoso, definido o "perfecto", aunque esta no sea la realidad.
Esta obsesión con los "defectos" puede provocar ansiedad , pérdida de confianza, aislamiento social e incluso malos hábitos alimenticios. ¿La trampa? Creer que el problema radica únicamente en la apariencia, cuando a menudo está relacionado con la imagen que uno tiene de sí mismo.
Una visión muy rígida de la masculinidad.
El "lookmaxing" no se limita a la estética. También promueve una imagen de masculinidad altamente codificada : mandíbula cuadrada, cuerpo esbelto y musculoso, postura dominante y mirada fría. Este modelo deja poco espacio para la diversidad de cuerpos, estilos o personalidades. Además, puede reforzar normas de virilidad, donde el valor de un hombre se vincula a su apariencia y atractivo.
Para algunos jóvenes, esta búsqueda se convierte en una forma de recuperar el control en un mundo que perciben como incierto. Sin embargo, este control tiene un precio: presión constante, comparaciones perpetuas y dificultad para sentirse "suficiente".
Una advertencia de los profesionales
Ante la magnitud del fenómeno, psicólogos y sociólogos dan la voz de alarma . Se multiplican los testimonios de jóvenes que sufren este problema: obsesión con los espejos, adicción a las selfies y sentimientos de fracaso ante estándares inalcanzables. Las redes sociales desempeñan un papel amplificador. Al ver constantemente los mismos rostros, los mismos cuerpos, los mismos "ideales", estas imágenes terminan pareciendo normales, aunque a menudo sean irreales o estén fuertemente retocadas.
Hacia un enfoque más pacífico del cuerpo.
Afortunadamente, están surgiendo alternativas. Cada vez más especialistas promueven un enfoque más matizado de la autoimagen: desarrollar habilidades de pensamiento crítico con respecto al contenido en línea, valorar la diversidad corporal y proponer modelos de masculinidad más abiertos.
Tu cuerpo no es un problema que haya que solucionar, ni un proyecto que haya que explotar. Evoluciona, se expresa, te acompaña cada día. Cuidarte puede ser un proceso positivo, siempre y cuando no se convierta en una presión constante. Tienes derecho a querer sentirte bien con tu cuerpo, sin intentar ajustarte a ningún ideal.
En definitiva, lo que pone de relieve el debate sobre el "looksmaxxing" es una pregunta esencial: ¿y si sentirnos bien no solo depende de lo que vemos en el espejo, sino también de cómo elegimos mirarnos a nosotros mismos?
