La tenista profesional australiana Destanee Aiava ha anunciado que pondrá fin a su carrera al final de la temporada 2026. A sus 25 años (celebrará su 26.º cumpleaños el 10 de mayo), la melbourneana justificó su decisión por una profunda desilusión con el entorno profesional, al que describe como "un novio tóxico".
Un ambiente “racista, misógino y homofóbico”
En una extensa publicación de Instagram , Destanee Aiava explica que poco a poco fue perdiendo la alegría de jugar, citando el peso de las expectativas y la dificultad de reconstruir su vida fuera del tenis. "A veces seguí jugando porque sentía que se lo debía a todos los que me habían ayudado, otras veces, por miedo a empezar de cero", confiesa.
La actual número 258 del mundo no se conforma con una despedida discreta: denuncia abiertamente la "cultura tóxica" que, en su opinión, está envenenando su deporte. "Tras la indumentaria blanca y las tradiciones se esconde una cultura racista, misógina y homófoba, hostil a cualquiera que se desvíe de la norma", escribe Aiava. De ascendencia samoana, afirma haber sufrido discriminación y comentarios hirientes a lo largo de su carrera.
Esta postura refleja un malestar generalizado en el mundo del tenis. Organismos rectores como la ITF y la WTA ya han reconocido la magnitud del abuso en línea que sufren las jugadoras. En 2024, se registraron casi 8.000 mensajes abusivos o amenazantes contra 458 jugadores, tanto hombres como mujeres, a menudo relacionados con las apuestas deportivas.
Las redes sociales, un catalizador del odio
Destanee Aiava no perdona ni a los usuarios de internet ni a las instituciones. "Quiero decirles con un enorme '¡váyanse al infierno!' a todos los que me hicieron sentir inferior", declaró. Como muchos atletas, afirma haber sido víctima de acoso en redes sociales, lo que ha afectado tanto a su apariencia como a su rendimiento. Jugadoras como la británica Katie Boulter ya han intentado visibilizar estos abusos, pero la normalización de los insultos y las amenazas sigue socavando la salud mental de muchas atletas.
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Un nuevo comienzo
A pesar de la amargura, Destanee Aiava dice que quiere centrarse en lo positivo: los viajes, las amistades y las lecciones de vida. "Este deporte me ha quitado mucho, pero también me ha enseñado que siempre hay una oportunidad para empezar de nuevo", escribe. Con este anuncio, la australiana abre un debate necesario sobre los valores y la diversidad en el tenis, un deporte percibido durante mucho tiempo como un símbolo de elegancia y respetabilidad, pero que muchos ahora exigen una transformación desde dentro.
En definitiva, al abandonar el circuito, Destanee Aiava no solo cierra la página de una prometedora carrera; también alerta contra los persistentes abusos y la discriminación en el tenis profesional. Su historia pone de relieve los desafíos de un sistema aún rígido y exige un replanteamiento de las condiciones para que los atletas prosperen, más allá de las apariencias y las tradiciones.
