Ira, frustración, tristeza, soledad, culpa. Estas emociones negativas que a veces te invaden no desaparecen sin más. Tu cuerpo las almacena en un lugar muy específico: tus caderas. Las mismas que miras con desdén en el espejo y sueñas con adelgazar. Una razón más para imitar a Shakira e improvisar una danza del vientre en cuanto la melancolía amenaza con atacarte.
Las caderas, un depósito de emociones negativas.
Las emociones negativas que te atormentan tras una discusión con tu pareja o malas noticias en el trabajo se quedan grabadas en tu cuerpo. Literalmente. Después de hacerte sufrir, de hacerte llorar y acelerarte el corazón, se acumulan en tus caderas. Ahí es donde se acumulan tus problemas diarios. Tranquilo, esto es solo una metáfora. No es por eso que ya no te abrochas los pantalones ni por qué te está creciendo la cintura.
Sin embargo, hay otro dato anatómico que cabe destacar. Las caderas son fundamentales para todos nuestros movimientos. Son la base de nuestro esqueleto. Conectan el torso con las piernas. Gracias a ellas, podemos sentarnos, caminar y correr. En resumen, sirven de armazón para nuestro cuerpo y lo sostienen en sus movimientos. Estas caderas, que dan forma a tu silueta y reavivan tus inseguridades con cada prenda que te pones, albergan un músculo que casi nunca encontrarás en los programas de entrenamiento: el psoas.
Este músculo, que trabaja discretamente, conecta la columna vertebral con las piernas y contribuye al equilibrio corporal. En las prácticas holísticas, a veces se le denomina el "músculo del alma" porque se contrae bajo estrés. Otra característica: es particularmente sensible a la tensión crónica. "El músculo psoas contiene los riñones, responsables de filtrar las toxinas del cuerpo, así como las glándulas suprarrenales, que controlan la respuesta de lucha o huida. Esto ayuda a explicar la conexión entre las caderas y las emociones, donde quedan atrapados los sentimientos reprimidos", explica la Dra. Martha Eddy, educadora somática, en Healthline .
La pelvis, también llamada “chakra sacro”
Si tienes las rodillas temblorosas, esguinces de tobillo frecuentes y dolor en los pies, puede que no se deba a una mala postura ni a una deficiencia de lactosa. Puede que tus caderas estén saturadas de emociones negativas y necesiten liberar ese exceso de malestar. La pelvis, sede de las emociones negativas, tiene una gran importancia simbólica en las tradiciones antiguas. No es casualidad que los profesores de yoga modernos activen las plantas de los pies y realicen la postura de la mariposa con las piernas. Lo hacen para "reiniciar" sus cuerpos y liberarlos de todos esos traumas.
Este chakra está vinculado a las emociones, el placer y la creatividad, y las caderas, que permiten un movimiento fluido, simbolizan precisamente esta capacidad de dejar fluir lo que sentimos. Cuando son flexibles, hablamos de fluidez emocional ; cuando están tensas, algunos perciben bloqueos. La pelvis, también punto de partida de la vida humana y cuna de la energía vital, a veces se ve obstruida por el bagaje mental.
“Si la energía no fluye bien en el chakra sacro, nos desconectamos de nuestro poder creativo, nuestro placer, nuestra confianza en nosotros mismos y en los demás. Bloqueos sexuales, falta de autoestima, falta de motivación, indiferencia…”, enumera la profesora de yoga Mariana Roth las consecuencias de una pelvis sobrecargada, bloqueada y desequilibrada.
Estos pasos clave para liberar tus caderas
En las redes sociales, muchos usuarios reaccionan a la noticia con humor, contoneándose como Shakira en "Hips Don't Lie" y haciendo twerking con entusiasmo. Sin embargo, aparte del riesgo de sufrir ciática o dislocarse algo, no es precisamente catártico. Mover las caderas como en una discoteca no es la técnica más efectiva.
Mientras las mujeres se dedican a hacer sentadillas y sentadillas búlgaras para realzar sus curvas, se beneficiarían de concentrarse en sus caderas. Y no para eliminar la "grasa", como recomiendan algunos artículos sobre pérdida de peso, sino más bien para aliviar esa incomodidad acumulada. Los instructores de yoga suelen recomendar la postura de la mariposa, que tiene el poder de exteriorizar todo aquello que nos agobia y provocar temblores espontáneos. Otros recomiendan combinar este ejercicio con la visualización mental, manteniendo el color naranja como tema recurrente.
Los estiramientos suaves, las caminatas, los ejercicios de respiración o ciertas prácticas de yoga pueden ayudar a liberar la tensión, sin recurrir a interpretaciones demasiado literales del cuerpo. Tus caderas no son solo imanes de estrés; también son el escenario de tu crecimiento personal. De ahí la importancia de ser amable contigo mismo.
