Quizás ya te hayas topado con dos productos casi idénticos… con la única diferencia de que uno, dirigido a mujeres, es más caro. Maquinillas de afeitar, champú, desodorante y accesorios: este fenómeno, conocido como el «impuesto rosa», ha sido tema de debate durante varios años. Entre estudios, discusiones y consejos para un consumo más consciente, esto es lo que necesitas saber.
¿Qué es exactamente el "impuesto rosa"?
A pesar de su nombre, el «impuesto rosa» no es un impuesto en el sentido fiscal. No se aplica ningún impuesto adicional a las mujeres. En realidad, es una práctica comercial que se observa en ciertos productos de consumo cotidianos. El principio es simple: dos artículos muy similares, o incluso idénticos, se ofrecen a precios diferentes según el público objetivo . A menudo, solo cambian algunas características, como el color, el aroma o el diseño del empaque. Así, una maquinilla de afeitar rosa podría costar más que su equivalente azul, sin que haya una diferencia notable en su rendimiento.
Un estudio que dejó una huella imborrable.
El problema cobró visibilidad gracias a un estudio a gran escala realizado por el Departamento de Asuntos del Consumidor de la ciudad de Nueva York. Los investigadores compararon cerca de 800 productos de más de 90 marcas, en 35 categorías diferentes, analizando sus versiones para hombres y mujeres. Su conclusión fue sorprendente: los productos dirigidos a mujeres eran, en promedio, un 7 % más caros. En el caso de los productos de higiene y cuidado personal, la diferencia llegó hasta el 13 %. Aún más notable es que, en 30 de las 35 categorías analizadas, la versión para mujeres tenía el precio más elevado.
Un coste adicional que puede acumularse con el paso de los años.
El estudio también demuestra que esta diferencia de precio no se limita a los cosméticos. Puede presentarse en diversas etapas de la vida, desde ropa y juguetes infantiles hasta accesorios, productos de belleza e incluso ciertos artículos para personas mayores. Consideradas individualmente, estas diferencias pueden parecer pequeñas, pero al repetirse en las compras cotidianas, pueden acumularse hasta representar una suma considerable a lo largo de varias décadas.
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Un fenómeno que sigue siendo objeto de debate.
Si bien el concepto de "impuesto rosa" está ampliamente documentado, no es universalmente aceptado. Investigadores estadounidenses publicaron un estudio en 2021 que presentaba resultados más matizados. Según su análisis, los productos comercializados "para mujeres" ya no eran sistemáticamente más caros, y esta diferencia de precio solo se observó en algunas de las categorías estudiadas.
Estas discrepancias ponen de manifiesto que el fenómeno depende de numerosos factores: marcas, líneas de productos, países e incluso estrategias de marketing. Por lo tanto, es imposible afirmar que todos los productos comercializados como «para mujeres» se vean afectados, pero la cuestión de la equidad en los precios sigue siendo una preocupación importante.
¿Cómo evitar pagar de más?
La buena noticia es que existen algunos pasos sencillos que puedes seguir para tomar decisiones informadas. Comparar los ingredientes, las cantidades y las características de un producto antes incluso de mirar su envase suele ayudarte a identificar alternativas igualmente adecuadas. Más allá del precio, priorizar la calidad, la eficacia y satisfacer tus necesidades reales sigue siendo la mejor manera de consumir con confianza. Al fin y al cabo, un producto no tiene por qué ser rosa ni tener género definido para ser eficaz.
El «impuesto rosa» anima principalmente a los consumidores a leer con más atención las etiquetas. Al comparar diferentes versiones del mismo producto, a veces se puede ahorrar dinero y, al mismo tiempo, promover prácticas comerciales más transparentes y equitativas.
