Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, fue Primera Dama de Venezuela desde 2013 hasta su captura conjunta por Estados Unidos a principios de enero de 2026. Lejos de un rol puramente ceremonial, esta abogada y política ejerció una gran influencia en las instituciones del país, ocupando puestos claves dentro de la Asamblea Nacional y el aparato chavista.
Un ascenso a la cima del chavismo
Cilia Flores saltó a la fama en la década de 1990 al defender a Hugo Chávez tras su fallido golpe de Estado de 1992, contribuyendo a su liberación en 1994. Elegida al Congreso en 2000, se convirtió en la primera mujer presidenta de la Asamblea Nacional, cargo que ocupó de 2006 a 2011, sucediendo a su futuro esposo, Nicolás Maduro. Designada Fiscal General de 2012 a 2013, consolidó su control del sistema judicial, colocando a colaboradores cercanos y leales en puestos estratégicos, según testimonios de exfiscales.
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Primera Dama y figura omnipresente
Tras convertirse en Primera Dama tras la disputada victoria de Nicolás Maduro en 2013, el papel de Cilia Flores dista mucho de ser simbólico. Reelegida a la Asamblea Nacional en 2015 por su estado natal, Cojedes, y posteriormente miembro de la Comisión Presidencial de la Asamblea Constituyente de 2017, defiende los logros de la "Revolución Bolivariana". Criticada por politizar el poder judicial —supuestamente no se dictó ninguna sentencia contra el Estado bajo su influencia durante más de veinte años—, se la describe como una "figura fundamental" del poder venezolano.
Captura con Maduro: símbolo de una caída
El 3 de enero de 2026, durante los ataques aéreos estadounidenses en Venezuela, el presidente Donald Trump anunció la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para ser juzgados. La vicepresidenta Delcy Rodríguez confirmó su desaparición y exigió una "prueba de vida". Esta pareja, en el poder durante más de una década, personificó la fusión de la vida personal y el dominio político en la Venezuela bolivariana.
Un viaje marcado por la polémica
Acusada de nepotismo por presuntamente favorecer la contratación de dieciséis familiares en la Asamblea Nacional, según Reuters , Cilia Flores argumenta que alcanzaron estos cargos por méritos propios. Sancionada por Canadá, Panamá y Estados Unidos por su papel en la crisis venezolana, así como por su presunto apoyo al régimen autoritario de su esposo, tiene prohibida la entrada a Colombia.
Casada con Nicolás Maduro desde julio de 2013, tras una relación que comenzó en la década de 1990, Cilia Flores ha dejado huella en la historia venezolana como una de las mujeres más influyentes de la Cuarta República Socialista. Su captura junto con su esposo pone fin a una era en la que la pareja simbolizó tanto la unidad del chavismo como sus excesos autoritarios. Queda por ver si sus procesos legales en Estados Unidos confirmarán las acusaciones que se le han hecho durante años.
