Eileen Gu, esquiadora de estilo libre chino-estadounidense de 22 años que representa a China, está en el centro de una polémica en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026. Es la única mujer inscrita en las tres disciplinas de estilo libre (slopestyle, halfpipe y big air), y ha criticado abiertamente a los organizadores tras sufrir una caída durante un salto en la clasificación de big air el 14 de febrero, que le rompió uno de los esquís y la hizo descender provisionalmente al 17.º puesto.
"Los Juegos Olímpicos deberían celebrar la ambición, no castigarla".
Habiendo ganado ya una medalla de plata en slopestyle a principios de semana, Eileen Gu expresó su decepción por "la falta de entrenamiento suficiente antes de su final de halfpipe", pidiendo "una reprogramación del calendario para más práctica", una solicitud que desde entonces ha sido rechazada por la FIS (Federación Internacional de Esquí).
"Estoy decepcionada con la FIS", declaró Eileen Gu a la prensa tras el incidente. "Los Juegos Olímpicos deberían encarnar la aspiración, y hacer algo extraordinario debería celebrarse en lugar de castigarse", añadió, criticando un "calendario verdaderamente injusto que castigaría la excelencia" por atreverse a aspirar a tres eventos.
La FIS, a través de su portavoz Bruno Sassi, respondió que «se ha hecho todo lo posible para facilitar un entrenamiento óptimo», pero que «para los atletas que eligen múltiples disciplinas, los conflictos a veces son inevitables». Se programaron tres sesiones de entrenamiento antes de las clasificaciones, más de las que se requieren para una Copa del Mundo típica.
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Acusaciones de egoísmo y críticas virulentas
Esta postura rápidamente generó división: muchos aficionados y observadores la consideraron "egoísta" y acusaron a Eileen Gu de exigir "un trato preferencial a costa de la equidad deportiva". Según un artículo del New York Post , se le acusa de "querer reorganizar los eventos según su calendario", lo que pone de relieve las tensiones en torno a su condición de superestrella con un salario ultra alto, con 23 millones de dólares ganados en 2025 y una financiación multimillonaria estimada del gobierno chino.
Estas críticas también ponen de relieve su controvertido viaje: al mudarse de Estados Unidos a China en 2019, desató debates sobre la lealtad y los privilegios otorgados a los atletas versátiles frente a las rígidas reglas olímpicas.
En definitiva, la rebelión de Eileen Gu contra la FIS resume los problemas clave de los Juegos Olímpicos de 2026: la ambición individual frente a la justicia colectiva. Si bien sus excepcionales actuaciones merecen admiración, sus exigencias son controvertidas y divisivas, y algunos las consideran puro egoísmo.
