Durante varios años, Barbie ha ampliado su gama de tipos de cuerpo, tonos de piel, formas y habilidades, promoviendo un mensaje inclusivo. Esta vez, la marca va más allá al presentar una muñeca diseñada explícitamente para representar el autismo. Una iniciativa ambiciosa, impulsada por el deseo de normalizar la neurodiversidad en el juego, pero que también plantea numerosas preguntas.
Una muñeca diseñada en torno a ciertas experiencias autistas.
Esta nueva Barbie incorpora elementos inspirados en las realidades que viven algunas personas autistas. Viste ropa holgada, diseñada para ofrecer una sensación de comodidad y suavidad, evitando el contacto, a veces incómodo, con las telas. Su mirada está ligeramente descentrada, un guiño a la relación, a veces compleja, con el contacto visual directo, y sus articulaciones más móviles le permiten reproducir gestos repetitivos de autoestimulación, a menudo llamados "stimming".
En cuanto a los accesorios, Mattel eligió símbolos fácilmente reconocibles: auriculares con cancelación de ruido para ilustrar la gestión de la sobrecarga sensorial, un fidget spinner para fomentar la calma y la concentración, y una tableta con pictogramas que evocan herramientas de comunicación alternativas utilizadas por algunas personas no verbales. El diseño general busca ser tranquilizador, práctico y empoderador, alejado de una visión negativa del autismo.
Mattel ha lanzado su primera muñeca Barbie autista. pic.twitter.com/p3hgKgQUGH
— Pop Base (@PopBase) 12 de enero de 2026
Un símbolo de reconocimiento para muchas personas.
Para algunos miembros de la comunidad, esta Barbie representa una nueva oportunidad. Mattel colaboró con la Red de Autodefensa del Autismo para incorporar las opiniones de personas directamente afectadas. La organización la describe como «un paso importante hacia una representación más justa y alegre del autismo, libre de una perspectiva medicalizada o dramática».
Voces dentro de la comunidad autista, en particular entre creadores y autores, elogian una muñeca capaz de decirles a las niñas (y a otras): su forma de ser es legítima, hermosa y digna de existir. En un contexto donde las mujeres y niñas autistas aún son invisibilizadas, mal diagnosticadas o incomprendidas con demasiada frecuencia, verse representadas en un juguete icónico puede fortalecer la autoestima y el sentido de pertenencia.
Aquí es donde el debate se calienta.
Sin embargo, el entusiasmo no es unánime. Varias personas autistas y sus padres expresan su incomodidad ante una representación que consideran demasiado codificada. Auriculares con cancelación de ruido, inquietud, evitar el contacto visual: todas estas son señales que, en conjunto, corren el riesgo de convertir el autismo en una imagen única y reconocible, a pesar de la inmensa diversidad del espectro.
Algunos críticos señalan el peligro de crear una especie de "lista visual" del autismo, que podría reforzar los estereotipos en lugar de desmantelarlos. Otros creen que habría sido más relevante ofrecer estos accesorios a todas las Barbies, sin etiquetar a ninguna muñeca como "autista", para normalizar las necesidades sensoriales o de comunicación sin confinarlas a una categoría.
Un paso adelante imperfecto, pero que ofrece esperanza.
Sin embargo, las asociaciones nos recuerdan que ninguna muñeca, por muy bienintencionada que sea, puede representar por sí sola la riqueza de los perfiles autistas. El autismo abarca una infinita variedad de cuerpos, personalidades, talentos, desafíos y fortalezas. No obstante, aumentar las representaciones positivas en los juguetes, los medios de comunicación y la cultura popular sigue siendo esencial para cambiar las percepciones.
Para muchos, esta Barbie representa un primer paso alentador. Es una base que puede mejorarse y que solo se beneficiará de un mayor desarrollo si las marcas siguen escuchando a las personas afectadas. Porque la inclusión no es un producto terminado, sino un movimiento vivo que celebra la diversidad de cuerpos, mentes y formas de ser en el mundo.
