Al finalizar los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 el 22 de febrero de 2026, las palabras de Amber Glenn causaron una gran impresión. En la zona mixta, tras su programa libre, la patinadora estadounidense abordó un tema poco abordado en el deporte de élite: la dificultad de competir durante la menstruación, rompiendo así un tabú persistente en el patinaje artístico.
"Es duro y nadie habla de ello."
Amber Glenn, quien compite en los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, terminó quinta en patinaje libre. Más allá del resultado, fue su experiencia personal la que impactó. En declaraciones a France Télévisions, confesó: "Estoy con la regla, así que es muy difícil, sobre todo cuando tienes que llevar este tipo de ropa y actuar delante de todo el mundo".
Añadió: «Es difícil y nadie habla de ello. Es realmente difícil y aterrador, y te sientes devastada. Es algo de lo que no se habla mucho en el caso de las atletas femeninas, aunque debería ser un tema de conversación». Una afirmación poco común en un mundo deportivo donde el rendimiento a menudo permanece desconectado de la realidad biológica de las mujeres.
❄️ #MilanoCortina2026 | 🗣️ La espontaneidad de Amber Glenn tras su programa gratuito: "Tengo mi período ahora mismo, es realmente difícil, especialmente cuando tienes que usar este tipo de ropa y tienes que actuar".
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— francetvsport (@francetvsport) 19 de febrero de 2026
Efectos muy reales en el cuerpo.
La menstruación puede causar diversos síntomas: calambres, fatiga, dolores de cabeza, problemas digestivos y cambios de humor. Para algunas atletas, estos síntomas pueden afectar la concentración, la resistencia o la recuperación. El día antes de su aparición, Amber Glenn compartió un mensaje en sus redes sociales recordando que el ciclo menstrual puede afectar los niveles de energía, la concentración, el estado de ánimo y el bienestar físico según la fase.
Los especialistas en medicina deportiva enfatizan que el impacto varía de un atleta a otro. Algunos no experimentan cambios notables, mientras que otros necesitan ajustar su entrenamiento. Durante varios años, el Comité Olímpico Internacional ha promovido una mayor consideración de la salud menstrual en el seguimiento de las atletas de élite, en particular mediante investigaciones sobre la adaptación de las cargas de entrenamiento al ciclo hormonal.
Un tabú persistente en el deporte de élite
La patinadora artística estadounidense no fue la única en plantear el problema durante estos Juegos de Invierno. La biatleta italiana Dorothea Wierer también admitió haber sufrido durante una prueba debido a su menstruación, enfatizando que «para nosotras, las mujeres, es así una vez al mes».
A pesar de estos relatos, el tema sigue siendo poco discutido públicamente. Durante mucho tiempo, los ciclos menstruales no se tuvieron en cuenta en los planes de entrenamiento deportivo. Hoy en día, algunos equipos monitorean los datos hormonales para ajustar sus estrategias de preparación y recuperación.
¿Hacia una evolución de las prácticas?
La declaración de Amber Glenn forma parte de un movimiento más amplio para normalizar las conversaciones sobre la salud femenina y menstrual en el deporte. Cada vez hay más investigaciones que examinan la relación entre los ciclos menstruales y el rendimiento, aunque los hallazgos siguen siendo matizados e individualizados.
Al hablar abiertamente sobre su menstruación durante los Juegos Olímpicos, Amber Glenn sacó a la luz una realidad que a menudo se pasa por alto. Su testimonio sirve como recordatorio de que el rendimiento atlético femenino no está determinado por nada externo al cuerpo, sino por lo que este implica, y que reconocer estos factores es un paso hacia un enfoque más integral de la salud de las atletas.
