Envolverse papel higiénico en la cintura para "verificar" la figura: esta es la nueva tendencia que arrasa en las redes sociales surcoreanas. Presentado como un "juego divertido", el "reto del papel higiénico" genera profundas divisiones. Más allá de su efecto viral, plantea principalmente una pregunta fundamental: ¿por qué deberíamos medirnos el cuerpo para que se considere legítimo?
Un desafío sencillo… y terriblemente simbólico
El principio es facilísimo. Se arrancan hojas de un rollo de papel higiénico estándar y se enrollan firmemente alrededor de la cintura, generalmente a la altura del ombligo. La cantidad de hojas usadas se convierte entonces en un supuesto indicador de lo "normal". En redes sociales, la referencia implícita es a los ídolos del K-pop: unas cinco hojas corresponden a una cintura considerada ideal, de apenas 50 a 55 centímetros. ¿Menos hojas? Se supone que eres "perfecto". ¿Más? Los comentarios a veces buscan ser graciosos, pero la comparación es muy real. El cuerpo se convierte en un número. Una actuación. Una competencia.
El ejemplo viral de Lee Sol-i
El fenómeno adquirió una dimensión particular cuando Lee Sol-i, esposa del comediante surcoreano Park Sung-kwang, compartió un video de ella misma completando el reto. Anunció que había alcanzado 4.5 hojas, por debajo del promedio atribuido a los ídolos. El video desencadenó una avalancha de reacciones: admiración, asombro, bromas y comparaciones. Algunos elogiaron su figura. Otros expresaron celos o autodesprecio. La viralidad transformó un gesto individual en una referencia colectiva. Y ahí es donde comienza el problema: lo que podría haber sido un juego se convirtió en una herramienta de validación social.
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Un juego que alimenta la comparación constante
A primera vista, el reto podría parecer divertido. Al fin y al cabo, todos pueden participar. Pero las redes sociales no funcionan en el vacío. Amplifican, repiten y normalizan. Al ver las medidas tomadas en hojas de papel, se arraiga la idea de que un número —o en este caso, un número de cuadrados— define el valor de un cuerpo.
Algunos usuarios de internet se muestran preocupados por esta tendencia. Señalan la exaltación de estándares corporales extremadamente estrictos, ya muy presentes en ciertas culturas mediáticas. Los expertos en salud mental también advierten que la proliferación de estos desafíos puede reforzar la obsesión por el control corporal, especialmente entre las mujeres jóvenes. Porque tras la aparente ligereza, el mensaje implícito es claro: «cuanto más delgada, mejor».
Tu cuerpo no necesita ser medido para ser legítimo
Es fundamental recordar: no necesitas medirte la cintura con papel higiénico. Tampoco necesitas pesarte para ajustarte a los estándares fluctuantes que imponen las modas. Tu cuerpo no es un desafío. No es una puntuación para publicar en tus historias de Instagram. La obsesión por la delgadez, alimentada por estándares poco realistas, puede tener consecuencias muy reales para la autoestima, tu relación con la comida y tu salud mental.
Compararse constantemente con figuras ultradelgadas que se presentan como ideales crea una presión invisible pero poderosa. Tu cintura, tus caderas, tu abdomen cuentan tu historia. Dan testimonio de tu vida, tus experiencias, tu vitalidad. No tienen por qué reducirse a un puñado de hojas en blanco.
Una señal de advertencia sobre nuestra relación con el cuerpo
Aunque el "reto del papel higiénico" divierte a algunos y genera millones de visualizaciones, principalmente revela la persistencia de un culto a la delgadez profundamente arraigado. Este culto no desaparece simplemente porque se presente como un "juego". Simplemente se disfraza. Cada vez más, se oyen voces que exigen una representación más diversa e inclusiva de los cuerpos. Creadores de contenido, profesionales sanitarios y usuarios de internet nos recuerdan que un "cuerpo sano" no se define por una sola medida. La diversidad corporal es una realidad, no una excepción.
En resumen, contar papel higiénico no te dirá nada sobre tu valor, tu belleza ni tu fuerza. Este reto viral resalta una tendencia preocupante: convertir el cuerpo en un objeto de competencia constante. Mereces sentirte bien contigo mismo sin tener que pasar por una prueba absurda. Tu cuerpo es perfectamente legítimo tal como es, con su forma (o falta de ella), su singularidad, etc. En lugar de intentar encajar en un estándar estrecho, quizás sea hora de celebrar lo que te hace único: no usar papel higiénico.
