Una experimentada senderista estadounidense estuvo recientemente al borde de la muerte en las montañas de Utah. Su supervivencia se debió a la rápida reacción de dos desconocidos que decidieron seguir un misterioso rastro de sangre hasta ella. Su accidente sirve como un duro recordatorio de cómo las montañas, incluso las conocidas, siguen siendo un entorno impredecible que exige precaución y preparación.
Una caída dramática en Bridal Veil Falls
El 3 de febrero, Jacque Tietijen, una alpinista experimentada que ya había coronado el Everest, emprendió una excursión en solitario cerca de las Cataratas Velo de Novia en Utah. Según informó el Daily Mail , en un sendero empinado, cayó con fuerza por una pendiente de aproximadamente 45 grados y perdió el conocimiento, sufriendo una grave lesión en la cabeza. Inconsciente, permaneció tumbada durante más de una hora en el frío, incapaz de pedir ayuda.
Un rastro de sangre como el hilo de Ariadna
Poco después, dos excursionistas se encontraban en la misma zona y notaron algo inusual: un rastro de sangre en la nieve o en el suelo. Donde otros habrían dado marcha atrás, ellos decidieron seguir este inquietante rastro hasta encontrar a Jacque Tietijen, inconsciente y en grave estado de angustia al pie de una pared rocosa. Inmediatamente pidieron ayuda, la cubrieron con sus abrigos e intentaron abrigarla mientras esperaban el helicóptero de evacuación.
La familia de la joven cree que su rapidez mental e iniciativa le salvaron la vida. Su cuñada los considera verdaderos héroes, destacando su atención al detalle y su decisión de no ignorar las señales inquietantes.
Lesiones graves y pronóstico reservado
Jacque Tietijen fue trasladada en helicóptero al Hospital Utah Valley, donde los médicos le diagnosticaron una fractura de cráneo, múltiples hemorragias cerebrales, fracturas faciales y numerosas contusiones. Fue ingresada en cuidados intensivos, donde los equipos médicos monitorizaron de cerca la inflamación cerebral. Los médicos advirtieron que, si la inflamación se agravaba demasiado, podría ser necesaria una cirugía de emergencia para extirpar parte del hueso craneal y permitir que el cerebro se expandiera.
Su familia ha lanzado una campaña de recaudación de fondos para cubrir los gastos médicos y se prepara para una recuperación potencialmente larga e incierta. Todos destacan que, a pesar de su vasta experiencia, no era inmune a los accidentes, lo que ilustra el riesgo inherente a cualquier actividad en la montaña.
Lecciones de seguridad para recordar
La familia y los amigos del senderista enfatizan varias reglas básicas que el accidente ha puesto claramente de manifiesto. Recomiendan, en particular, no caminar nunca solo, informar siempre a alguien de la ruta y la hora prevista de regreso, y evitar zonas inestables o demasiado técnicas. También reiteran la importancia de llevar ropa adecuada para el frío, incluso para una excursión que parezca "fácil" o corta.
Desde la perspectiva de los rescatistas, este tipo de intervención pone de relieve lo crucial que es la capacidad de respuesta de los testigos: notar un detalle inusual, como un rastro de sangre, atreverse a ir a comprobarlo, alertar rápidamente a los servicios de emergencia y proporcionar una protección inicial contra el frío son acciones que pueden cambiar el resultado de una tragedia.
Una historia de supervivencia y solidaridad
El accidente de Jacque Tietijen es la historia de un revés brutal en un entorno familiar, pero también es la historia de una cadena de solidaridad que surgió en el momento justo. Desde la vigilancia de dos excursionistas anónimos hasta las rápidas labores de rescate y la pericia de los equipos médicos, cada eslabón contribuyó a darle la oportunidad de sobrevivir a pesar de sus graves heridas.
Para los amantes de la montaña, esta historia es un poderoso recordatorio: incluso los excursionistas más experimentados nunca están completamente seguros, y la precaución, la preparación y la atención a los demás siguen siendo los mejores aliados para evitar que la aventura se convierta en una tragedia.
