Atrás quedaron las fantasías de éxitos meteóricos y noches de insomnio impulsadas por la ambición. Entre los menores de 30 años, parece estar surgiendo una clara tendencia para 2026: el deseo de un trabajo estable y sin estrés que les deje tiempo para la vida. Según varios estudios, un número creciente de jóvenes profesionales (en particular, los millennials y la generación Z) están abandonando entornos competitivos por empleos percibidos como más sencillos, menos prominentes, pero sinónimos de serenidad. Este cambio cuestiona nuestra relación con el éxito y redefine lo que significa "tener éxito en la vida profesional".
Los trabajos de baja presión tienen una gran demanda.
Estas profesiones tienen algo en común: ofrecen un marco de trabajo claro, horarios regulares, poca competencia interna y una clara separación entre la vida profesional y personal. Entre ellas, la contabilidad destaca por encima de todas. Garantiza una buena remuneración, horarios fijos, pocos viajes y una previsibilidad tranquilizadora.
Pero los oficios manuales, a menudo subestimados, no se quedan atrás: electricidad, fontanería, logística. Estas profesiones ofrecen una estabilidad excepcional, habilidades prácticas y una fuerte demanda en el mercado. A esto se suman los programas de formación más cortos y la rápida incorporación al mercado laboral.
Menos ansiedad, más tiempo para ti
Según un estudio de Fortune publicado en diciembre de 2025 , el 68 % de los adultos jóvenes prefiere un trabajo tranquilo y estable a una carrera prestigiosa pero estresante. Entre las ventajas citadas se encuentran una reducción significativa de los niveles de ansiedad (–42 %), mejor sueño y más tiempo para el ocio y las relaciones sociales.
El New York Post confirma este cambio: el 62% de los encuestados afirma preferir trabajos de baja presión para preservar su salud mental. « Uso el dinero para vivir, no para matarme trabajando», declaró al periódico un joven empleado administrativo.
Una reacción a la cultura del “siempre más”
Tras esta elección deliberada se esconde un creciente cansancio por la "cultura del ajetreo" popularizada en redes sociales. Trabajar incansablemente, asumir múltiples proyectos, hacerse indispensable: todos estos son modelos que ahora se perciben como fuentes de agotamiento.
Los confinamientos de 2020 y 2021, las oleadas de agotamiento, la precariedad laboral y la creciente ansiedad entre los jóvenes han sacudido profundamente estos ideales. Una encuesta de HelloWork revela que el 79 % de los menores de 30 años considera la salud mental un factor determinante en sus decisiones profesionales.
¿El nuevo lema? Equilibrio. Una vida profesional estable que deja espacio para el deporte, los viajes, la familia y las pasiones personales. El trabajo se convierte en un medio, ya no en un fin en sí mismo. En realidad, no se trata de un rechazo al trabajo, sino de una redefinición de prioridades. Mientras que las generaciones anteriores asociaban el éxito con el estatus y el ascenso social, la generación actual (al menos una parte) parece valorar la calidad de vida, el tiempo libre y la coherencia con sus valores.
