En el desfile de Chanel Cruise 2026-2027 en Biarritz, muchos looks causaron sensación. El conjunto rojo brillante de pies a cabeza de Paloma Elsesser fue uno de los más fotografiados de la noche.
Un look de punto rojo escarlata de pies a cabeza
El 28 de abril de 2026, exactamente un año después de su nombramiento como director artístico de Chanel, Matthieu Blazy presentó su primera colección Crucero en Biarritz, el mismo lugar donde Gabrielle Chanel abrió su casa de modas en 1915. Un significativo regreso a los orígenes que atrajo a un amplio y diverso abanico de celebridades, entre ellas Paloma Elsesser.
Para la ocasión, optó por un conjunto completamente escarlata, uno de los tonos predominantes de la temporada Primavera/Verano 2026, que ya se vio en el desfile de Chanel. Llevaba un top de punto de manga larga con escote en V y una falda midi a juego del mismo tono de rojo, combinados con un bolso de pelo con estampado de ciervo y tacones bicolor beige y blanco. Un look monocromático total, donde el color era el protagonista.
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El rojo, el color imprescindible de la temporada.
La elección del rojo no es insignificante en este contexto. El rojo escarlata se ha consolidado como uno de los tonos clave de la temporada primavera-verano 2026, lucido notablemente por la actriz estadounidense Anne Hathaway en la alfombra roja de la película "El diablo viste de Prada 2", o en looks completos de varias invitadas al desfile de Chanel esa misma noche.
Paloma Elsesser, la nueva musa oficial de Chanel.
Su presencia en Biarritz atestigua su nuevo estatus como rostro oficial de la casa, en el marco de la nueva era iniciada por Matthieu Blazy. Desde sus comienzos en Chanel, Paloma Elsesser ha encarnado una visión de la moda que se alinea perfectamente con la filosofía del director artístico de Chanel: prendas hechas para ser usadas y cuerpos diversos que las habitan sin jerarquías.
Esta no es la primera vez que la modelo estadounidense se asocia con Chanel bajo esta dirección, pero quizás sea aquí donde ha impuesto con mayor claridad su identidad visual en el mundo de la casa: una mujer que no busca ni mimetizarse ni sorprender, sino simplemente existir plenamente en la prenda que lleva puesta.
En resumen, Paloma Elsesser no necesitó un vestido de noche para brillar en Biarritz. Simplemente lució el color elegido como si fuera suyo, con esa discreta seguridad que transforma una elección de moda en algo natural. Una lección de estilo, pero sobre todo, de actitud.
