La actriz y kitesurfista estadounidense Maika Monroe protagonizó una de las apariciones más destacadas en la ceremonia de apertura del 79º Festival de Cine de Cannes el 12 de mayo de 2026. Con un vestido de lentejuelas, la actriz, que saltó a la fama con "It Follows" y a quien vimos más recientemente en "Longlegs" y "Reminders of Him", deslumbró en la alfombra roja con su elegancia. Sin embargo, en las redes sociales, algunos usuarios comentaron sobre su expresión, calificándola de "demasiado seria". Este comentario dice mucho sobre las expectativas que aún se depositan en las mujeres.
Una aparición elogiada por la prensa de moda.
Para desfilar por la alfombra roja de Cannes, Maika Monroe eligió un vestido largo completamente cubierto de lentejuelas plateadas. El vestido estilo sirena, con su escote cuadrado, resaltaba el brillo líquido de las lentejuelas, que reflejaban la luz con cada movimiento. La actriz completó su look con joyas. Para su peinado, optó por un elegante moño que acentuaba sus facciones y las líneas verticales del vestido. Una elección clásica, casi hollywoodiense, elogiada por la prensa especializada.
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"Ella debería sonreír": la orden que nunca deja ir a las mujeres
Si bien la prensa especializada en moda elogió unánimemente su imagen, algunos internautas prefirieron centrarse en la expresión de la actriz. "Debería estar sonriendo", "No parece contenta de estar ahí" ... surgieron algunos comentarios que criticaban a Maika Monroe por su "rostro inexpresivo" en las fotos oficiales. Esta observación refleja un fenómeno bien conocido: la presión que sufren las mujeres para sonreír constantemente.
Esta presión social, a menudo denominada con la expresión inglesa "smile please" (sonríe, por favor), se aplica casi exclusivamente a las mujeres, a quienes nunca se les pide que sonrían para parecer "agradables". Cuando un hombre se muestra serio en la alfombra roja, hablamos de "carisma" o "presencia"; cuando una mujer hace lo mismo, se la critica por hacer pucheros. Este doble rasero ya ha sido denunciado por muchas actrices, como la actriz, directora e intérprete estadounidense Kristen Stewart, y la estilista, diseñadora y empresaria británica Victoria Beckham.
Una postura coherente con su carácter.
Maika Monroe es conocida por su rostro expresivo e intenso, que contribuyó a su éxito en películas de gran atmósfera como "It Follows" y "Longlegs". En la alfombra roja de Cannes, se mantuvo fiel a esta imagen. En lugar de una sonrisa educada, la actriz optó por una actitud serena, casi cinematográfica, perfectamente acorde con el ambiente del festival de cine más prestigioso del mundo.
Además, recordemos que la ceremonia de apertura de Cannes no es una fiesta informal con amigos: es un evento formal que exige a las actrices posar para decenas de fotógrafos durante largos periodos. Sonreír durante todo ese tiempo no solo sería agotador, sino también absurdo. Maika Monroe simplemente hizo su trabajo: posar profesionalmente, con un atuendo deslumbrante, para un evento de gran envergadura.
En definitiva, el incidente en torno a la aparición de Maika Monroe en Cannes nos recuerda cómo las mujeres aún son juzgadas con criterios ajenos a su trabajo. En lugar de elogiar su estilo o su elegancia, algunos prefieren exigirle una sonrisa que jamás esperarían de un actor. Una crítica aparentemente trivial, pero que revela un persistente sesgo sexista, incluso en una de las alfombras rojas más prestigiosas del mundo.
