El skateboarding es su medio de transporte preferido, y es una verdadera alquimia con su cuerpo. Se desliza con soltura, no con vaqueros anchos y zapatillas planas como dicta la tradición urbana. Desafía las leyes de la gravedad con vestidos cortos con aberturas y se impulsa por el suelo con zapatos de tacón alto y otros modelos de tacón. Instructora de skateboarding y modelo de tallas grandes, Chen Jingyi demuestra que la agilidad no tiene una silueta fija.
Una silueta singular sobre una tabla.
En los videoclips de R&B y en los parques de patinaje —esos lugares de recreo para adultos— las figuras que se suben a las patinetas suelen ser delgadas. Visten camisetas extragrandes con grafitis y apenas les llenan los vaqueros ajustados a la cintura. En estos cuerpos frágiles, la ropa urbana, naturalmente más holgada, incluso parece desproporcionada. Envuelve la piel, sin revelar nada de lo que hay debajo.
Es como si tuvieras que ser extremadamente ligero para poder despegar sobre el asfalto y volar por los aires. En el imaginario colectivo, el skateboarding es una disciplina que exige una figura esbelta y poca grasa corporal. Sin embargo, la flexibilidad y la habilidad no son solo un número en la báscula, y mucho menos una etiqueta en una prenda. Y para los escépticos que tienen dificultades para visualizarlo o que creen que las curvas te ralentizan, Chen Jingy ofrece una noble muestra de lo que es posible.
Con sus caderas que arrugan la tela de sus atuendos, su vientre que ondula con cada movimiento y su andar engañosamente despreocupado, esta modelo china desafía las ideas preconcebidas. Esta diva segura de sí misma, que introduce las curvas en la esfera pública y revitaliza la inclusión, está en completa sintonía con este dispositivo, impregnado de nostalgia.
Para esta mujer, que en otra vida podría haber sido doble de acción o estrella de cine de acción, la calle es un vasto campo de juego. Equilibrándose sobre la precaria base de su patineta, redefine la palabra "gracia", y en este acto de funambulismo, su cuerpo no la defrauda; se mueve con ella. Es poesía pura e inalterada.
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El skateboarding como extensión del cuerpo.
Esta modelo de Hunan no es ni aficionada ni principiante. Pasea con su patineta bajo el brazo como las "chicas guays" de las fotos de Pinterest, deslizándose sobre el pavimento como si fuera una alfombra roja; es una patinadora experimentada. Su patineta no es solo un medio de transporte práctico para evitar los trenes abarrotados.
Es un pedestal, una extensión de sus piernas, una compañera de viaje. Se mueve sobre él como una muñeca con tutú rosa sobre la base de una caja de música, inspirando ligereza, libertad y confianza. Si bien para algunos el skateboarding es principalmente una declaración de estilo, una demostración de fluidez, para Chen es una forma de habitar su cuerpo de manera diferente, sin intentar cambiarlo ni disminuirlo.
Sus movimientos son fluidos y nos hacen creer que es fácil, cuando sin entrenamiento, una caída es inevitable. Tranquila e imperturbable, encarna la fuerza silenciosa en todo su esplendor. Con cada bajada de eslalon, Chen da la ilusión de flotar sobre el suelo, de ingravidez. Sin embargo, esta joven, una encarnación humana de Mulán, no se amilana ante los percances ocasionales. A veces la tabla se le resbala de los pies, se le dobla el tobillo en la velocidad o su cuerpo cede a mitad de la zancada. En ocasiones, incluso termina con moretones, cortes y manchas de barro. Esto no disminuye su talento; todo forma parte del juego. Además de calmar nuestras inseguridades , transforma nuestra percepción del fracaso.
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Tacones, un vestido… y mucha confianza.
Chen participa en esta intrépida actividad con atuendos que distan mucho de la vestimenta original. Ataviada con ropa urbana digna de las pin-ups de antaño, se aparta del código de vestimenta informal de este deporte de deslizamiento, pero también desafía las prohibiciones asociadas a su tipo de cuerpo .
Su refinada apariencia contrasta fuertemente con su fiel compañera. Ya sea con faldas con aberturas hasta el muslo o vestidos japoneses ajustados, causa sensación en el pavimento. Esta mujer, sin duda con gusto por el riesgo y la adrenalina, le da un toque picante a sus paseos golpeando el suelo con tacones de aguja o de aguja. Sus salidas en patineta son una lección de autoaceptación, además de una demostración de elegancia. Es la encarnación perfecta del dicho "un puño de hierro en guante de terciopelo".
Si bien históricamente a las mujeres con curvas se les ha enseñado a parecer más delgadas y a disimular su figura, Chen usa su patineta como trampolín para realzar sus curvas. Con atuendos que las revistas podrían considerar "incongruentes" para una figura más voluptuosa, este ícono del skateboarding desafía las normas sociales. Porque la forma del cuerpo nunca debería ser un obstáculo, sino una fuente de superación. Y para Chen, es una fuerza motriz, una herramienta.
