Con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, el 30 de marzo, cabe preguntarse: ¿por qué ciertas experiencias siguen marginadas en el discurso sobre el bienestar? Si bien la inclusión y la autoaceptación se debaten cada vez más, algunas trayectorias, en particular las relacionadas con el trastorno bipolar, permanecen prácticamente invisibles, como lamentan muchos psiquiatras y especialistas en salud mental. ¿Y si la positividad corporal también tiene puntos ciegos?
Cuando el bienestar ignora ciertas realidades
La positividad corporal ha contribuido a cambiar la percepción de los cuerpos. Ha abierto espacios para hablar de aceptación, diversidad y autoestima. Sin embargo, en el ámbito de la salud mental, no todas las experiencias reciben la misma visibilidad. En los debates actuales, la ansiedad y la depresión ocupan un lugar importante, y esto es fundamental. Pero otras realidades, como el trastorno bipolar, suelen quedar relegadas a un segundo plano, como si fueran más difíciles de integrar en "narrativas inclusivas de bienestar".
Este desequilibrio no significa que estos temas sean menos importantes; todo lo contrario. Más bien, demuestra que aún existen zonas de silencio, incluso en espacios diseñados para ser inclusivos, a pesar de los numerosos estudios y testimonios de personas afectadas por el trastorno bipolar que destacan que hablar abiertamente ayuda a romper tabúes, promueve la autoaceptación y fomenta un mayor reconocimiento social.
"Demasiado": la palabra que se queda grabada
Muchas personas con trastorno bipolar comparten una sensación común: la de ser percibidas como "demasiado". "Demasiado intensas", "demasiado emocionales", "demasiado inestables", a veces incluso "demasiado visibles" o, por el contrario, "demasiado retraídas". Estas etiquetas no solo se aplican a las emociones. También pueden afectar al cuerpo, los niveles de energía, la forma de expresarse o la manera de vivir.
En una sociedad que a menudo valora la coherencia y el control, estas variaciones pueden malinterpretarse. Se convierten entonces en motivo de juicio, incluso de exclusión, en lugar de escucha. La positividad corporal nos anima a aceptar los cuerpos tal como son, pero aceptar plenamente a las personas también implica reconocer que las experiencias emocionales y psicológicas pueden fluctuar, sin que esto disminuya su valor. Como nos recuerdan los psiquiatras, al describir el trastorno bipolar como una alternancia de estados que van desde la euforia hasta la depresión , esta es una realidad compleja que puede resultar inquietante para quienes rodean al individuo, pero que de ninguna manera justifica el rechazo, la estigmatización o la minimización.
Palabras que finalmente están siendo liberadas.
En las redes sociales, las cosas están empezando a cambiar poco a poco. Cada vez más personas se animan a compartir sus experiencias con el trastorno bipolar, sin filtros ni simplificaciones excesivas. Estos relatos ofrecen una valiosa muestra de autenticidad. Revelan trayectorias complejas, llenas de altibajos, muy alejadas de las representaciones idealizadas o edulcoradas del bienestar.
Esta visibilidad también ayuda a desmantelar ciertos conceptos erróneos . No, vivir con trastorno bipolar no es una caricatura. Y sí, es posible construir una relación positiva con el propio cuerpo y con uno mismo, incluso con una salud mental fluctuante. Estas voces contribuyen a ampliar el alcance de la positividad corporal, incorporando realidades que aún se pasan por alto con demasiada frecuencia.
@leestomber No, el trastorno bipolar no son "solo cambios de humor". Es una enfermedad mental real, invisible pero devastadora que altera la vida de miles de personas. En esta historia, explicaré de dónde proviene este trastorno, qué causa y cómo vivir con él. • #historia #psiquiatría #psicología #psicoeducación ♬ Sonido original - Candice Lees 🌻
Todavía queda un largo camino por recorrer en la lucha contra la psicofobia.
A pesar de estos avances, aún queda mucho camino por recorrer para combatir la psicofobia. Esta puede manifestarse de forma sutil, mediante juicios, estereotipos o distanciamiento. También puede ser más directa, limitando el acceso a ciertos espacios o invalidando experiencias vividas.
Desde una perspectiva de aceptación corporal, no se trata solo de valorar los cuerpos visibles, sino también de reconocer todas las dimensiones de la identidad, incluida la salud mental. Esto implica dar cabida a historias menos "cómodas" o menos "inspiradoras" en el sentido tradicional, pero profundamente humanas.
Hacia una atención sanitaria verdaderamente inclusiva
Para que la positividad corporal siga evolucionando, debe ampliar su perspectiva. Esto implica incluir experiencias diversas, a veces inquietantes y a menudo invisibles. Reconocer el trastorno bipolar en estas conversaciones significa negarse a jerarquizar las experiencias. También significa recordar que tienes derecho a existir plenamente, con tu cuerpo, tus emociones y tus altibajos.
Hoy, en el Día Mundial del Trastorno Bipolar, el reto no es solo crear conciencia, sino también seguir construyendo espacios donde todas las personas se sientan valoradas, escuchadas y respetadas. Porque un movimiento verdaderamente inclusivo no deja a nadie atrás.
