La tecnología digital forma parte integral de la vida de los adolescentes. Los informa, los entretiene y los conecta. Sin embargo, su omnipresencia también puede generar intrusiones. Ante esta realidad, el gobierno francés ha decidido adoptar una postura más firme. Un proyecto de ley presentado en enero de 2026 propone dos cambios importantes: impedir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años y extender la prohibición de usar teléfonos móviles a los institutos a partir del curso académico 2026.
Prácticas digitales que generan creciente preocupación
Cifras y estudios recientes presentan un panorama preocupante. Exceso de tiempo frente a pantallas, fatiga crónica, trastornos del sueño, ansiedad, pérdida de confianza en sí mismos y ciberacoso: los adolescentes a veces pagan un alto precio por la conectividad constante. Las redes sociales, en particular, fomentan la comparación constante, estándares de belleza poco realistas y la presión por el rendimiento. Contrariamente a un enfoque positivo hacia el cuerpo, pueden socavar la autoestima y confundir la relación con el cuerpo, que aún se está desarrollando a esta edad.
Para regular estas prácticas, la Autoridad de Regulación Audiovisual y de la Comunicación Digital (Arcom) sería la encargada de velar por la aplicación de las normas, en conexión con el marco europeo de la Ley de Servicios Digitales.
Redes sociales prohibidas para menores de 15 años: un cambio radical
El proyecto de ley propone una prohibición clara de las principales plataformas de redes sociales, como TikTok, Instagram y Snapchat, para los usuarios menores de 15 años. Las empresas implicadas estarían obligadas a verificar la edad real de sus usuarios, bajo pena de ley. El objetivo no es demonizar las herramientas digitales, sino reconocer que algunos espacios virtuales no son adecuados para adolescentes que aún se encuentran en desarrollo emocional.
Esta iniciativa se inspira en prácticas ya existentes en otros lugares. En Australia, por ejemplo, un programa piloto establece el límite de edad en 16 años. En Europa, Francia busca sentar las bases para regulaciones más protectoras, priorizando el desarrollo personal, la salud mental y la autoestima.
Institutos sin teléfonos para recuperar la atención
Otra medida clave: la prohibición de los celulares en las escuelas secundarias. Tras la prohibición de los centros de primaria, preescolar y secundaria desde 2018, ahora les tocaría a los estudiantes de secundaria guardar sus teléfonos en sus mochilas. El objetivo es armonizar las normas y recrear un entorno propicio para la concentración, la interacción genuina y el aprendizaje.
En la práctica, esto implica el regreso a las carpetas, los cuadernos y las conversaciones presenciales. Se podrían implementar medidas de confiscación, aunque la cuestión de su aplicación sigue siendo delicada, sobre todo en zonas con menor supervisión.
Un debate que divide, en Francia y en otros lugares
La Ministra Delegada de Asuntos Digitales, Anne Le Hénanff, defiende un texto basado en datos científicos sólidos sobre los efectos negativos de las pantallas. Muchos padres y docentes acogen con satisfacción una iniciativa que podría mejorar el clima escolar y fomentar relaciones más sanas y auténticas.
Entre los adolescentes, las reacciones son más diversas. Algunos lo ven como una vulneración de su libertad, mientras que otros reconocen, a veces con poca convicción, la carga que supone la conectividad constante. Varios países europeos, como los Países Bajos y Suecia, también están considerando medidas similares, lo que demuestra que el problema se extiende mucho más allá de las fronteras francesas.
2026, un año de prueba para toda una generación
El gobierno espera que la legislación se apruebe antes del verano de 2026 para que estas medidas puedan implementarse el siguiente curso escolar. El objetivo es claro: ayudar a los adolescentes a reconectarse consigo mismos y con los demás, sin filtros ni pantallas. Queda por ver si esta reforma generará un cambio duradero o si aún deberá adaptarse a la realidad del lugar.
Una cosa es segura: el debate ha comenzado y toca temas esenciales: el bienestar, el equilibrio y la libertad de crecer en paz.
