La actuación del rapero y cantante puertorriqueño Bad Bunny en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX fue vista por una multitudinaria audiencia, pero también tuvo un gran impacto en la ciudad de Nueva York. Durante los minutos que el artista estuvo en el escenario, la vida cotidiana se paralizó, hasta que la ciudad volvió a la vida repentinamente al terminar el espectáculo.
Una caída drástica en el consumo de agua
Según datos publicados por New York City Water (NYC Water), el consumo de agua disminuyó significativamente durante el concierto de Bad Bunny. En los cinco distritos principales de la ciudad (Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island), el consumo doméstico de agua se desplomó, lo que indica que millones de personas permanecieron sentadas, pegadas a sus pantallas.
La ciudad de Nueva York vio una reducción significativa en el uso de agua en los cinco distritos durante el espectáculo de medio tiempo #BadBunny del Super Bowl ayer, pero en los 15 minutos posteriores a la finalización del espectáculo, hubo un aumento en el uso equivalente a 761,719 inodoros descargados en toda la ciudad. #SBLX
— NYC Water (@NYCWater) 9 de febrero de 2026
El fenómeno del "superflush" en el punto de mira
Al final de la actuación de Bad Bunny (con Lady Gaga), la ciudad experimentó un repentino aumento de actividad: en los 15 minutos siguientes, NYC Water registró un drástico aumento en la demanda de agua, equivalente a casi 762.000 descargas de inodoro casi simultáneas. Este tipo de pico, conocido como "superdescarga", se ha observado durante décadas durante grandes eventos televisados, desde el Super Bowl hasta los Juegos Olímpicos, cuando millones de personas retoman repentinamente sus rutinas habituales.
Una sincronización que dice mucho sobre la atención colectiva
Este fenómeno no representa ningún peligro para el sistema de alcantarillado, diseñado para absorber estas variaciones extremas. Sin embargo, ilustra de forma impactante la sincronización del comportamiento en toda una megaciudad. Si bien Bad Bunny captó la atención de la ciudad, las rutinas diarias se suspendieron; en cuanto terminó el espectáculo, todos volvieron a sus actividades simultáneamente.
Un impacto más allá de las tuberías
El impacto de la actuación no se limitó a los medidores de agua. Las plataformas de streaming registraron picos de audiencia a los pocos minutos del medio tiempo, lo que indica que el espectáculo de Bad Bunny (con Lady Gaga) generó un interés inmediato e intenso mucho más allá del estadio donde tuvo lugar. Con más de 135 millones de espectadores en todo el mundo, este espectáculo de medio tiempo batió récords de audiencia, contribuyendo a este singular fenómeno cultural y conductual.
En última instancia, el espectáculo de Bad Bunny (con Lady Gaga) en el Super Bowl LX no fue sólo un momento musical histórico: también sirvió como una revelación social, mostrando cómo un evento cultural puede sincronizar los comportamientos de una metrópolis entera, hasta los más humildes gestos cotidianos.
