Durante una década, la actriz estadounidense Anne Hathaway guardó un gran secreto. Reveló que había estado "medio ciega" durante toda su treintena debido a una enfermedad debilitante que hasta ahora había permanecido completamente privada.
"Estuve medio ciego durante diez años."
Fue durante una entrevista en el podcast "Popcast" del New York Times que Anne Hathaway compartió una revelación inesperada e íntima. "Estuve parcialmente ciega durante diez años", confesó, refiriéndose al período comprendido entre los 30 y los 40 años. Soportó esta dura experiencia en silencio, sin hablar nunca públicamente de ello, mientras seguía protagonizando películas de éxito. "Esto podría ser demasiada información", advirtió antes de sincerarse.
Cataratas precoces, "ciego legal" en un ojo.
La causa de esta discapacidad: cataratas de aparición temprana, que afectaron a su ojo izquierdo. Esta afección se produce cuando el cristalino, normalmente transparente, se vuelve opaco, un fenómeno que suele observarse en la edad adulta. En el caso de Anne Hathaway, la pérdida de visión fue tan grave que, como ella misma explicó: «Me afectó tanto la vista que prácticamente quedé ciega del ojo izquierdo».
Una operación que salva vidas
Alrededor de los cuarenta años, Anne Hathaway finalmente se sometió a una cirugía, una decisión que lo cambió todo. «No me di cuenta de lo mucho que había empeorado la situación hasta que por fin pude ver todos los colores», relató. Anne Hathaway también descubrió, en retrospectiva, que su enfermedad había afectado su sistema nervioso sin que ella se percatara. «Desde entonces me he tranquilizado», reconoció.
"Un milagro": la gratitud de volver a ver
Ahora completamente recuperada, la estrella de "El diablo viste de Prada" se muestra profundamente agradecida por los avances de la medicina. "Aprecio mi vista porque, literalmente, siento que cada día que me despierto y puedo ver así, es un milagro", confiesa. Y añade, emocionada: "Hace dos generaciones, nada de esto habría sido posible para alguien como yo". Esta constatación la lleva a disfrutar cada momento.
Al romper el silencio que rodeaba esta enfermedad mantenida en secreto durante tanto tiempo, Anne Hathaway nos recuerda que las pruebas más difíciles no siempre son visibles. Su relato, íntimo y conmovedor a la vez, celebra una «segunda oportunidad» y el valor, a veces olvidado, de simplemente poder ver el mundo a color.
