La actriz, cantautora, escritora, estilista y productora estadounidense Hilary Duff habla con franqueza sobre sus dificultades con la lactancia materna, un tema que aún la afecta profundamente. Invitada al podcast "Call Her Daddy " del 25 de febrero de 2026, la estrella de "Lizzie McGuire" habla sobre las presiones de ser una "madre primeriza testaruda" con sus cuatro hijos.
Luchas íntimas con la lactancia materna
Hilary Duff, madre de Luca (13), Banks (7), Mae (4) y Townes (21 meses), revela que sus experiencias con la lactancia materna estuvieron marcadas por la frustración, especialmente con su hijo menor, Townes. "No subía de peso, la amamantaba sin parar, y aun así era mi cuarto hijo... ¡Me empeñé tanto en no complementarlo!", le confesó al presentador Alex Cooper. Describe una profunda sensación de fracaso: "Quieres serlo todo para tu hijo, lo gestas, das a luz... Y aun así, no me parecía natural, a diferencia de lo que se ve en Reels". Tras dos semanas de descanso, Hilary Duff explica que sintió un inmenso alivio, a pesar de la culpa inicial.
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Presión social y personal
La ex estrella de Disney enfatiza esta presión instintiva: "Estamos programadas para alimentar a nuestros hijos con nuestro cuerpo, mientras que los hombres solo tienen una cosa que hacer". Amamantar a Luca fue la etapa más larga; cada hijo posterior fue más complicado, hasta que se liberó del juicio. Hilary Duff ya había compartido estas dificultades: en 2021 con Mae, habló sobre su baja producción de leche; en 2019 con Banks, cambiar a la alimentación con biberón le permitió pasar más tiempo en familia.
Un testimonio liberador para las madres
Al romper el tabú, Hilary Duff anima a las nuevas madres a no sentirse culpables por las realidades de la lactancia materna. Su mensaje, constante desde los partos en agua de Mae y Townes en casa, celebra todas las formas de maternidad como "aventuras mágicas y desafiantes" que merecen reconocimiento.
A través de sus publicaciones en redes sociales y entrevistas, la actriz enfatiza la importancia de hablar abiertamente sobre el posparto: fatiga extrema, fluctuaciones hormonales, dolor físico, pero también amor incondicional y empoderamiento. Nos recuerda que cada experiencia es única y que no existe una única forma "correcta" de ser madre. Al compartir momentos sinceros de lactancia, vulnerabilidad e inseguridad, ayuda a normalizar realidades que a menudo se silencian.
En definitiva, este enfoque franco y desinhibido resuena en millones de madres, ya que Hilary Duff nos recuerda que todas las formas de maternidad, ya sea exclusiva o mixta, merecen respeto y apoyo. Su mensaje destaca la necesidad de apoyo, ya sea médico, familiar o comunitario, y enfatiza la solidaridad entre las mujeres. Para ella, reconocer los desafíos no disminuye la belleza del camino; al contrario, nos permite abrazarlo en toda su verdad. Así, lejos de idealizar la maternidad, Hilary Duff ofrece una visión auténtica: un camino exigente, a veces agotador, pero profundamente transformador, donde toda madre merece amabilidad, respeto y admiración.
